Por la Culata


aristegui_4Decía Helena Garro, en el libro de entrevistas realizadas por Carlos Landeros, que para matar a un hombre, primero debes matar su nombre. Lo anterior viene a colación luego de la presión desproporcionada que se ha ejercido en contra de Carmen Aristegui y su equipo, por parte de la empresa en que labora, MVS, cuya estrategia parece haber operado en contra de esta última y a favor de la primera.

No es una novedad la afi rmación de que México tiene un grave problema de Derechos Humanos, siendo la libre expresión y la libertad de prensa los primeros en ser violentados. Esto se explica debido a que la libertad de expresión es la base sobre la que se cimientan las demás libertades, que no se pueden garantizar si no es por medio de la primera.

La libertad de prensa es a la democracia lo que la libertad de expresión es a las personas. No se entiende la existencia de un país democrático donde no haya prensa libre, pues la naturaleza de ésta la obliga a realizar análisis generales sobre la situación nacional y local, que no serán del agrado de las autoridades, pero son indispensables para la ciudadanía y para mantener viva la línea que separa a la democracia de la tiranía.

Recientemente, Carmen Aristegui y su equipo de trabajo han vuelto a sufrir un intento de censura por parte de MVS, con quien tiene un contrato vigente. En esta ocasión, la empresa no despidió directamente a Aristegui Flores, como lo hizo en una ocasión anterior, sino que se volcó contra dos integrantes de su grupo de trabajo, Daniel Lizárraga e Irving Huerta, quienes formaron parte del equipo de investigación que reveló la existencia de la “Casa Blanca” de Angélica Rivera.

Lo anterior debido al apoyo que se mostró a la inauguración de la plataforma MéxicoLeaks, mediante el nombre de Unidad Investigativa Aristegui-MVS Noticias. Este proyecto tiene la intención de servir como un medio por el cual la ciudadanía puede mandar información de interés público, por canales seguros, que sería tomada por los periodistas participantes, para revelarla luego de llevar a cabo una indagación independiente que no comprometa a las personas denunciantes. Otros signatarios de esta iniciativa son Emeequis y Proceso, el sitio Animal Político, La Red en Defensa de los Derechos Digitales y Periodistas de a Pie.

A raíz de esto, MVS emitió un comunicado, que fue presentado en todos sus noticiarios y programas de radio, mediante el cual se desvinculaba de su iniciativa y acusaba a Carmen Aristegui y su equipo de abuso de confianza por haber utilizado el nombre de la empresa sin la autorización de ésta. Se esperaba que en los siguientes días se despidiera a Aristegui Flores, mas lo anterior no ha sucedido, pero sí fueron cesados los dos reporteros en su lugar.

Aun cuando la molestia de MVS es fundamentada, su reacción ha sido percibida como desproporcionada. Por supuesto que Carmen Aristegui y su equipo incurrieron en un abuso de confianza, al haber usado el nombre, sin consultarlo, con los dueños de la marca y sin anuencia de los mismos, pero la forma en que se insistió con los comunicados, así como prescindir de dos reporteros que habían producido una de las noticias más relevantes y trascendentes del año pasado, ha dado la impresión de que la empresa está aprovechándose de este incidente para castigarlos y así congraciarse con el Gobierno Federal.

Irónicamente, el despido de Lizárraga y Huerta ha sido identificado como un intento de censura a Carmen Aristegui, quien por su parte ha mostrado su apoyo y pedido su reinstalación por ser agentes importantes en la investigación de dos casos de gran trascendencia nacional, relacionados con Tlatlaya y la casa del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco. Carmen Aristegui realiza lo que MVS no ha hecho con ella: los ha respaldado con su nombre y la fuerza ciudadana que su trabajo ha construido, lo que ya en ocasiones anteriores ha obstaculizado pretensiones de cesarla o silenciarla. MVS no ha entendido que con estas actitudes autoritarias, desmedidas y gobiernistas se debilita ante la opinión pública en la misma medida que fortalece a Aristegui.

En un país en donde los medios de comunicación enfrentan una represión constante por parte de las autoridades, así como ataques del crimen organizado, la autocensura y la prostitución de la información se han vuelto el pan diario de cada día, siendo muy pocos los medios o periodistas que se mantienen firmes. Esta carestía de ética y vocación es lo que ha convertido a personajes como Carmen Aristegui en el equivalente a un oasis en medio del desierto de la libertad de prensa, del cual se ha apropiado la ciudadanía en México.

MVS no ha comprendido que Aristegui le pertenece al país, no a ellos, lo que les obliga a alinearse con la imagen de ética periodística, independencia, transparencia y valentía que ella ha logrado cimentar, pues todo intento de su parte por silenciarla provocará el rechazo de la opinión pública, así como el subsecuente empoderamiento de la periodista.

POST SCRIPTUM

Ayer domingo, MVS Noticias anunció que no aceptará el ultimátum de Carmen Aristegui Flores, por lo que da por terminada su relación de trabajo. La incongruencia de despedir a su periodista mejor calificada, después de que su equipo de investigaciones y ella revelaran diversos actos de posible corrupción del gobierno de Peña Nieto –que lo orillaron a ordenar una averiguación sobre un posible conflicto de interés entre él y Grupo Higa–, así como otros casos de gran relevancia, hace pensar que su baja es en realidad una revancha política de la administración federal, ejecutada a través de los directivos de la empresa de comunicaciones.

La decisión, que es un duro golpe a la libertad de prensa, pone en entredicho la independencia informativa de MVS. Carmen Aristegui, por el contrario, fortalece su credibilidad como periodista, con el apoyo de miles y miles de mexicanos y mexicanas que tememos que su voz se censure por no contar con una plataforma sobre la cual proyectarla. Hoy es un día negro para la prensa en México.

Esta columna fue publicada el 16 de marzo de 2015 en Diario de Colima.

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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