Cuestión de Fondo  


Al ver la reacción de Layín, Hilario Ramírez Villanueva, alcalde de San Blas, Nayarit, cuando Adela Micha lo cuestionó por haberle levantado el vestido a su compañera de baile, frente a “50 mil personas o más”, como él mismo indicó, podemos entender las palabras de Yayo Herrero, cuando aseguró que en la lucha por los derechos de las mujeres “no existe la victoria final, camino es lo único que tenemos”, pues se ve claro que aún no hemos logrado que las personas reconozcan la violencia contra las mujeres o los actos de discriminación en la vida diaria.

El 28 de febrero pasado, el edil festejó su cumpleaños con una fiesta a la que asistieron alrededor de 35 mil personas, y que tuvo un costo que se calcula en 15 millones de pesos. En dicha celebración, Ramírez Villanueva le subió la prenda a una mujer con la que bailaba, en dos ocasiones.

En la entrevista donde ofreció una disculpa, Layín seguía intentando dar su versión de los hechos, en la cual él aseguraba que Rosita, la mujer con la que danzaba, estuvo de acuerdo con la acción. “Fue al calor de la fiesta. En el video se mira cuando yo me pongo hacia la gente y le digo con la mano: ¿Cómo ves a la gente? Y me dice: Ojalá y te animaras y lo hice dos tres veces”. En la grabación también se observa que la muchacha se apresura a bajarse el vestido en las dos ocasiones en que se lo levantó.

Pero lo que nunca pudo entender el Alcalde que ya había pasado por la administración pública de San Blas, y que admitió que sí robó, pero que a diferencia de los demás había sido poquito, es que importaba poco si al momento de subirle la prenda a su acompañante él contaba con su permiso o no, sino el hecho en sí, y el tipo de mentalidad y cultura que esto reafirma. Nunca se le ocurrió al Presidente Municipal que su proceder perpetuaba la idea de que las mujeres son objetos sexuales que pueden ser vejados para placer de los hombres. No interesaba si toda la gente presente se lo estaba pidiendo, pues como autoridad tiene la obligación de proteger a las mujeres de actos de violencia como el que él mismo protagonizó, pero eso no lo comprendió el “pintoresco” Layín.

El problema es que, como él, hay muchos hombres y mujeres que no alcanzan a reconocer la violencia de género cuando la tienen enfrente, ni siquiera cuando la viven. Acciones muy típicas, como la prohibición del novio, de que la novia salga por la noche a divertirse cuando él no está presente, son todavía muy comunes y están tan naturalizadas, que no las tomamos como una forma de violencia. No nos ponemos a pensar que esta restricción implica un sometimiento de un sexo al otro, que generalmente es el femenino al masculino, en una Nación en donde la ley nos reconoce como iguales, por lo que esta dominación debería de ser considerada ilógica con nuestra cultura.

Es en sí nuestra mentalidad la que ha de cambiar, para identificar la violencia cuando comienza a construirse, y no cuando ya está cobrando víctimas con preocupantes índices de feminicidios. Cuando se analizan los casos de mujeres que han muerto por violencia feminicida, podemos comprobar que, en la mayoría de los casos, ya había antecedentes de agresión entre la pareja, que muchas veces no fue atendida a tiempo, o que incluso fue ignorada por las autoridades, porque la actuación violenta del hombre era considerada como algo “normal” por éstas y algunas veces no fueron ni siquiera capaces de distinguir la problemática.

Se ha tomado la capacitación como una manera de garantizar la sensibilización de algunos agentes del Ministerio Público, pero ésta debe hacerse obligatoria para los mandos superiores, así como para todos y todas aquellas que ocupen un cargo público o de representación popular, ya que es difícil que se admita que hubo una falla dentro del sistema, cuando quienes se encargan de diseñarlo desconocen el tema.

Por otra parte, en los siguientes días sabremos los resultados del grupo de trabajo que se conformó como resultado de la integración de la solicitud de Alerta de Violencia de Género. En éstos seguramente irán las recomendaciones para que el estado de Colima garantice a las mujeres una vida libre de violencia. En la forma en que se responda y se informe al respecto, se comprobará si en verdad existe un interés por proteger a la mitad de la población colimense, o si sus intenciones son tan serias como sus felicitaciones por el Día Internacional de la Mujer.

Esta columna fue publicada el 9 de marzo de 2015 en Diario de Colima.

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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