El Único Camino


De la dictadura a la democraciaALGUNAS personas me han llegado a llamar romántica por considerar que la única manera en que la ciudadanía puede aspirar a construir un país democrático y justo es a través de métodos no violentos y de resistencia civil, y no mediante un levantamiento armado. Insisto, no tenemos las condiciones para iniciar una revolución armada cuando los ciudadanos y ciudadanas que queremos restablecer el contrato social que reivindique al Estado de Derecho estamos desarmadas. Si empezamos un conflicto que tenga que decidirse por las armas, muy fácilmente este se verá secuestrado por grupos del crimen organizado, ya que son ellos quienes tienen el arsenal suficiente como para enfrentar al Estado. ¿Es eso lo que queremos?, ¿qué sea el narco quien se apropie de una causa que puede ser buena si se orienta adecuadamente? ¿O pretendemos mantener esta lucha del lado de la ciudadanía que desea recuperar a nuestro México? Si la respuesta es la segunda, la única forma de hacerlo es mediante estrategias pacíficas.

La idea de la no violencia, o de la resistencia civil pacífica, se relaciona constantemente con la inacción, la cobardía, o la sumisión; o con el romántico heroísmo del prócer que se sacrifica por sus conciudadanos, en el mejor de los casos. Probablemente por eso sea que la gente no considere que se pueda lograr algo tangible utilizando estos métodos, y que en el hartazgo generalizado por la corrupción, la impunidad y la violencia que todos los días parece ganarle territorio al Estado, algunas personas prefieran optar por la lucha armada. Pero aquellos que dudan de su fiabilidad y resultados, seguramente es porque ignoran las situaciones en las que ha tenido éxito. No los culpo por su desconocimiento, no es una información que los gobiernos estén ansiosos por difundir.

La lucha no violenta o acción no violenta se basa en los principios de no cooperación, desobediencia y resistencia civil, y ha sido empleada desde hace siglos. Gene Sharp, uno de los académicos que más se ha enfocado en el estudio de este fenómeno social, los clasifica en: protestas y persuasión no violenta, no cooperación e intervención no violenta. La razón de ser de las protestas y la persuasión no violenta es la de mostrarle al mundo que existe un amplio sector de la población que no está de acuerdo con el régimen actual, o con lo que éste pretende, minando así su legitimación; mientras que la intervención no violenta interrumpe el modelo establecido de forma psicológica, social, económica, física o a través de métodos políticos, que tienen la capacidad de amenazar el control del opositor.

La base del éxito de la lucha no violenta está en que el poder de cualquier jefe de Estado o de cualquier sistema jerárquico depende de la obediencia y cooperación de sus gobernados, de su voluntad para consentir mediante sus acciones o inacciones para apoyar el régimen. Cuando este respaldo es retirado, el poder legítimo de quien lo ocupe se desmorona y se ve imposibilitado de mantenerlo por medios pacíficos, por lo que recurre a la represión y al uso de la fuerza, mostrando de esta forma que ya no cuenta con el apoyo popular.

Por lo anterior, es importante que a los participantes de los movimientos no violentos los vean como ciudadanos y ciudadanas pacíficas, representando una causa auténtica, desprovista de intereses partidistas y con un objetivo claro y asequible que pueda ser justificado con argumentos contundentes. Un gobierno amenazado por su población optaría por calificar a los opositores como “vándalos”, “delincuentes”, “terroristas”, o algún otro mote que lleve la intención de restarle validez a su movimiento, con dos objetivos: el de probar ante el resto de la población y el mundo que observa que los manifestantes en realidad son delincuentes, y para así poder reprimirles.

La lucha no violenta tiene muchas más posibilidades que una armada, puesto que se basa en la fuerza de las masas y, por tanto, del convencimiento de la gente de que el fin que se persigue es justo. Difícilmente se consigue convocar a una masa crítica cuando no se poseen los argumentos suficientes como para convencerla, así que es remoto que una causa ilegítima logre obtener una fuerza importante, aunque sí se daría el caso. También se puede dar que exista una razón justa para escalar un movimiento, pero que no se tenga el conocimiento o las herramientas para manejarlo como uno auténtico, sin que se pierda en el camino, o que sea cooptado por algún grupo fáctico con intereses espurios, como muchas veces ha sucedido en México.

Gene Sharp

Sin embargo, sí ha habido casos de éxito que se han ganado el título de revoluciones no violentas, en donde el poder popular se impuso de manera pacífica para cambiar su forma de gobierno. Casos como el de Mahatma Gandhi, en la India; Martin Luther King, en Estados Unidos, y Nelson Mandela, en Sudáfrica, son los más emblemáticos, pero no son los únicos. También está la Revolución Cantada, con la que se logró la independencia de Estonia de la Unión Soviética. La Revolución Naranja, que obligó al gobierno de Ucrania a establecer un sistema democrático para dejar de tener líderes de Estado impuestos y manipulados por la Unión Soviética. El movimiento que unos estudiantes pertenecientes a la antigua Yugoslavia comenzaron, y que culminó con el derrocamiento de Slobodan Milosevic, uno de los genocidas más importantes del Siglo XX después de Adolfo Hitler. El Movimiento del “No”, que forzó al dictador Augusto Pinochet a convocar a elecciones, terminando así con una dictadura. El Movimiento de Solidaridad, de Lech Walesa, en Polonia, que acabó con el régimen comunista, y muchos otros que en este momento se me escapan.

Estas corrientes tuvieron resultados porque no se hicieron al azar. El de Gandhi y Estonia tal vez surgieron espontáneamente, pero después contaron con una organización y objetivos claros sobre lo que querían conseguir. Rosa Parks, cuando decidió no levantarse para cederle su asiento del autobús a un pasajero de raza blanca, empezó un movimiento para el que ya venían preparándose desde hacía meses jóvenes afroamericanos y eurodescendientes que querían terminar con la segregación que todavía era legal en Alabama. Las y los muchachos de la ex Yugoslavia se documentaron con bibliografía relativa a la no violencia y sustentados en eso armaron su estrategia, bajo el nombre de Otpor, que significa “resistencia”. Srdja Popovic, su iniciador, sostenía que era incongruente luchar por la democracia de forma antidemocrática, por lo que su estrategia se basó en lograr una candidatura de unidad que pudiera derrotar al dictador genocida Milosevic, y motivar a la población para que saliera a votar y vigilara que los comicios fueran legítimos.Milosevic intentó de muchas maneras frustrar la iniciativa de las y los estudiantes, pero al final se vio rebasado por la unidad de la ciudadanía de la ex Yugoslavia, a la que incluso se sumaron las fuerzas de seguridad. El dictador acabó huyendo del país.

La forma en que luchemos determinará aquello que conseguimos, es incomprensible manifestarse en contra de la violencia mediante hechos violentos, es absurdo buscar la democracia a través de actos antidemocráticos. Tenemos la oportunidad de transformar a México, la masacre de Ayotzinapa prendió la chispa que muchos y muchas esperaban para que despertáramos, ¿pero lo vamos a cambiar en qué? ¿Es sólo una muestra de indignación, de coraje y frustración, o existen objetivos concisos? Las y los mexicanos debemos ser responsables en este momento coyuntural que estamos viviendo y no dejarnos llevar por una pasión romántica (esa sí) de convertirnos en mártires de la democracia, que sólo conduzcan a comprobar que en México, para variar, nunca pasa nada.

POST SCRIPTUM

Les comparto algunos vínculos a documentales de revoluciones que se lograron mediante prácticas de la no violencia, así como al PDF en español del libro De la Dictadura a la Democracia, de Gene Sharp, y los 189 métodos de la no violencia, más una página donde también se pueden consultar otros recursos en diferentes idiomas. No todos los videos los pude encontrar en español, pero pueden ser un buen referente para continuar la búsqueda personalmente. Les recomiendo los documentales de Steve York.

La Caída de un Dictador: http://youtu.be/RFUn2w86xfs
La Revolución Cantada: http://vimeo.com/13372343
La Revolución Naranja: https://www.youtube.com/watch?v=fNeFbndb42c&feature=youtu.be
Una Fuerza Más Poderosa: https://www.youtube.com/watch?v=tiSEjWMuD50&feature=youtu.be
De la Dictadura a la Democracia, de Gene Sharp http://www.aeinstein.org/wp-content/uploads/2013/09/DelaDict.pdf
189 Métodos de la Lucha No Violenta: http://www.aforcemorepowerful.org/resources/nonviolent/methods.php
Albert Einstein Institution: www.aeinstein.org

Tiranía se hace ley

Esta columna fue publicada el 10 de noviembre de 2014 en Diario de Colima.

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
Esta entrada fue publicada en Ayotzinapa, No Violencia, Reflexión y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El Único Camino

  1. Coincido y te suscribo en el punto en que debemos recuperar el estado de derecho; coincido y te suscribo en que la violencia no es la vía para cambiar las cosas; coincido, te suscribo y te cito: “la masacre de Ayotzinapa prendió la chispa que muchos y muchas esperaban para que despertáramos, ¿pero lo vamos a cambiar en qué? ¿Es sólo una muestra de indignación, de coraje y frustración, o existen objetivos concisos? Las y los mexicanos debemos ser responsables en este momento coyuntural que estamos viviendo y no dejarnos llevar por una pasión romántica (esa sí) de convertirnos en mártires de la democracia, que sólo conduzcan a comprobar que en México”… Difiero enormemente justo dónde planteas que el Estado es el enemigo, creo firmemente que la sociedad y el Estado deben estrechar más que nunca sus lazos para lograr devolverle el rumbo y la esperanza a éste país, al que todos y todas amamos profundamente… **Excelente texto!

    • Muchas gracias por leerme y por tu comentario. Quizás no quede claro en el texto, pero mi intención no es la de mostrar al Estado como el enemigo, sino determinar que tipo de acciones queremos para que este nos garantice nuestros derechos. Emprender una estrategia siempre en positivo, jamás en negativo.

  2. Totalmente de acuerdo contigo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s