A Un Mes


AYER se cumplió un mes del asesinato de tres estudiantes y tres civiles, así como de la desaparición forzada de 43 normalistas, sin que las autoridades hayan podido dar razones satisfactorias sobre su paradero. Hasta el momento, lo único que ha quedado claro es la indignación social y el hartazgo de la gente ante los abusos de poder que se cometen desde el Estado, en una crisis que amenaza con escalar si es que no se da una respuesta pronta.

Ha sido conmovedor observar la solidaridad de jóvenes y adultos dentro y fuera de México hacia los familiares de los estudiantes, que han salido a las calles a manifestarse para exigir que se aclare lo sucedido y se procese a quienes resulten responsables, tanto por acción como por omisión. Entre los que han caído hasta el momento está el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, quien se vio forzado a solicitar licencia por la creciente presión social, para tratar de minimizar el costo político para el PRD, aunque quizás la decisión se tomó demasiado tarde.

Entre las lecturas que se le ha dado a este conflicto está precisamente la del desmoronamiento de las izquierdas, específicamente del PRD, debido a que tanto el Gobernador como el Alcalde prófugo vinculado al narco, habían llegado al poder bajo su auspicio. Dicho partido había hecho de uso común el aprovechar el carisma de personajes de otros abanderamientos para postularlos y así lograr ganar puestos públicos, sin preocuparse en demasía si su candidato compartía la ideología partidaria, o por asegurar la probidad de la persona que estaban impulsando.

Las consecuencias de esta actuación se hicieron evidentes en Guerrero, donde el PRD postuló para gobernador a Ángel Aguirre después de que el PRI decidiera impulsar a alguien más. Si bien existen acusaciones y rumores no probadas sobre los vínculos de Aguirre Rivero con el crimen organizado, específicamente con el cártel de los Beltrán Leyva, los hechos han evidenciado que el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, sí los tenía, siendo el vínculo el parentesco de su esposa, María de los Ángeles Pinedo, quien tiene dos hermanos que supuestamente pertenecen al grupo Guerreros Unidos, involucrado en la desaparición de los estudiantes normalistas.

Aun cuando no se puedan probar los vínculos del defenestrado Mandatario con el narcotráfico, ni éste ni el partido al que pertenece pueden eludir su responsabilidad, el primero porque era su obligación estar enterado de lo que sucedía en su estado, y el segundo, porque fue a través de su abanderamiento que, tanto Aguirre como Abarca, llegaron a ocupar sus puestos. El involucramiento de Ángel Aguirre es, entonces, ineludible, ya que la posición que tenía en Guerrero no le permitía ignorar lo que estaba sucediendo en uno de sus municipios, que claramente estaba tomado por el crimen organizado, por lo que, por acción u omisión, es directamente responsable de lo ocurrido en Ayotzinapa.

Aunque el Gobierno Federal intente descargar toda la responsabilidad tanto en Aguirre como en Abarca, y lucrar políticamente con el daño que esto le produzca al PRD, lo mismo aplica para éste, pues si la posición del ahora ex gobernador no le permitía ignorar lo que ocurría en uno de los municipios de la entidad a su cargo, tampoco el presidente Enrique Peña Nieto puede darse ese lujo, por lo que también la administración federal tiene responsabilidad por ineficiencia, negligencia o complicidad, y así como tuvo un costo político para el PRD lo sucedido en Ayotzinapa, también lo está teniendo para el PRI, como se ha visto con las publicaciones de periódicos internacionales que antes alababan al joven Presidente, y que hoy dicen que el “Mexican moment” quedó sólo en la letra de las reformas estructurales, pero no en los hechos, por lo que el PRI no puede dejar que la indignación de las y los mexicanos, y de las personas de otros países del mundo que se han solidarizado con la gente de México, permanezca durante mucho tiempo para lucrar políticamente.

La situación ya parece estarse escapándosele de las manos, por lo que debe de ofrecer resultados contundentes sobre el paradero de los muchachos, antes de que escale a niveles incontenibles.

Lo sucedido, sin embargo, debe ser tomado en cuenta por todos los partidos políticos que sólo se interesan por postular a un candidato o candidata sólo por su carisma o popularidad, pensando en que les garantice el triunfo en las elecciones, sin considerar si es la mejor persona para ocupar el puesto.

México está en crisis y el sistema electoral nos deja en manos de las y los candidatos que elijan los partidos políticos, como únicas opciones para poder votar. Las candidaturas ciudadanas están en pañales, y el sistema casi garantiza su desventaja ante la estructura de los partidos, por lo que será de entre sus abanderamientos de donde saldrán las y los líderes que habrán de representarnos, por lo que entonces no pueden ser tan cínicos, tan irresponsables, como para apoyar a alguien sólo por su carisma o popularidad.

A estas alturas, ante los hechos que vivimos, se debe pensar en la preparación y la capacidad de quienes van a ocupar las candidaturas para resolver los problemas que enfrentamos. Valorar su experiencia, su trabajo, su probidad y sus relaciones, no en los votos que les puedan asegurar. No se trata de ganar por ganar, sino de mantener en alto una ideología, que es la de servir al país, a los estados. Ya no podemos darnos el lujo de nada más.

POST SCRIPTUM

Siempre he mantenido que la única forma de lograr un gobierno que merezcamos como ciudadanía es a través de un movimiento no violento, por lo que de ninguna manera apruebo el uso de la violencia durante las manifestaciones. Sin embargo, se debe recordar que estos movimientos suelen ser infiltrados con el objetivo de deslegitimarlos, y que la causa que se persigue sigue siendo legítima, a pesar del resultado de estos actos agresivos.

También es importante señalar que los cambios se hacen a través de la presión social que una masa crítica ejerce sobre sus autoridades, lo cual puede involucrar acciones que desestabilicen la rutina de la ciudadanía, lo que en ocasiones es intencional, para así aumentar la presión a nuestros representantes populares de los no participantes, para que éstos honren el pacto social y actúen conforme a derecho.

Definitivamente, es molesto, pues nos altera nuestro día a día, pero hay que recordar que la otra opción en que la gente puede incidir para cambiar el tipo de gobierno una vez que el voto dejó de ser una de ellas, es a través de la violencia, lo que además de dañar en mucha mayor medida el estilo de vida de ciudadanos y ciudadanas, implica la represión de aquellas personas que no compartan la forma de ver las cosas del grupo que la ejerza, por lo que garantiza la llegada al poder del mismo sistema autoritario que se intenta corregir.

Por lo anterior, considero que debemos tener paciencia ante las manifestaciones y ser más críticos ante la información que se nos muestra, para poder discernir entre los hechos y la realidad. No hay atajos para alcanzar la democracia genuina.

Esta columna fue publicada el 27 de octubre de 2014 en Diario de Colima.

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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