Modelo a Seguir  


Entrevistando a la Senadora Ana Gabriela Guevara Espinoza, en el jardín principal de Comala, Colima. Fotografía de Sigipablo.

Entrevistando a la Senadora Ana Gabriela Guevara Espinoza, en el jardín principal de Comala, Colima. Fotografía de Sigipablo.

POR lo general, cuando de pequeña imaginaba lo que quería ser cuando creciera, buscaba a alguna mujer que fuera exitosa en esa área para convertirla en mi guía. Leía sobre su vida, sus obstáculos, sobre aquello que tuvo que superar, y me inventaba un mapa mental que me llevaría a conseguir lo que mi modelo a seguir había logrado.

Considero que, hasta cierto punto, todas las personas hacemos lo mismo. Buscamos entre los o las grandes a aquella persona que mejor haya podido representar lo que nos gustaría ser, y emulamos sus acciones. Hay quienes lo logran, pero creo que todos y todas nos damos cuenta, tarde o temprano, que tenemos que trazar nuestras propias líneas en ese mapa si es que queremos llegar a donde nadie más lo ha hecho, aunque no siempre nos atrevamos a realizarlo.

Sin embargo, hay personas que no tuvieron ese ejemplo, que debieron caminar en despoblado y hacer su propio trayecto, rompiendo reglas y desafiando a lo establecido, para transformarse en quien habían decidido que iban a ser, teniendo como meta no a alguien más, sino un sueño que se habían dispuesto a hacer realidad. Ana Gabriela Guevara Espinoza es una de esas personas.

Cuando tenía 17 años, a ella llegó su entrenador con un plan para convertirla en campeona del mundo en atletismo. El programa incluía un esquema de actividades y alimentación que le iba a ir dando resultados año por año, cuyo pináculo sería hasta que hubieran pasado 15 años.

Ana Guevara no tuvo un modelo a seguir dentro del deporte mexicano, por lo que se impuso sus propias metas.

Ana Guevara no tuvo un modelo a seguir dentro del deporte mexicano, por lo que se impuso sus propias metas. Fotografía de Sigipablo.

Ana no tenía en México a una mujer como ejemplo que hubiera logrado lo que ella se proponía, pero decidió hacerlo de todos modos, atreviéndose a ser la primera. Esto implicaba romper con diversos estereotipos sobre el debiera ser de la mujer mexicana; cambiar su cuerpo y estilo de vida para adecuarlos a la mujer en la que se iba a transformar. Una mujer que destacara, que tuviera empuje, que fuera por delante de las demás, incluso de muchos hombres. También una mujer con músculos, con mucho menos grasa que la mayoría; una mujer fuerte en más de un aspecto.

Lo anterior la hizo pasar actos de discriminación en Nogales, Sonora, de donde es oriunda, sobre todo de familiares o personas cercanas, quienes advertían a sus padres que tuvieran cuidado con ella para que no se les fuera a desviar por el lado del deporte, porque eso era cosa de niños. Afortunadamente, para México, sus papás decidieron no escuchar las críticas de la demás gente, y apoyar a su hija, quien para ese entonces ya destacaba en todos los deportes en los que incursionaba.

Amigas mías que la conocieron en sus inicios, cuando era campeona nacional, me cuentan de su disciplina. “Todos los días, a las 5 de la mañana, prendían la pista, y todos los días, a esa hora, Ana se ponía a correr”, me relataban. En 2003, comenzó a cosechar los resultados de su esfuerzo, y el 27 de agosto de ese año, se cubría de gloria al ganar los 400 metros planos en el Grand Prix de Paris Saint-Denis, en Francia, rompiendo a su vez el récord de tiempo para establecer su propia marca temporal de 48.89 segundos.

Las Senadoras Ana Gabriela Guevara, Itzel Ríos y yo, departiendo en Los Portales de Comala. Fotografía de Sigipablo

Las Senadoras Ana Gabriela Guevara, Itzel Ríos y yo, departiendo en Los Portales de Comala. Fotografía de Sigipablo

Guevara Espinoza se convirtió en la locura nacional, por primera vez la gente veía a México ganándole a países que consideraba más fuertes, levantando el brazo en señal de fortaleza en cada ocasión, lo que se volvió su señal distintiva. ¡Hasta en eso estaba rompiendo moldes! Cada vez era más claro que con ella el país tenía la mejor oportunidad de ganar una medalla en los Juegos Olímpicos que se venían, los de Atenas 2004. No nos decepcionó, en una emotiva carrera, que se recuerda hasta el día de hoy, Ana Guevara dio su máximo y obtuvo la presea de plata.
En ese momento, Ana Gabriela se consagró en la historia de México, entre las y los mejores deportistas que ha tenido el país, siendo ella la primera mujer en destacar en atletismo a nivel internacional. En ese instante, Ana se convirtió en el modelo a seguir de niñas pequeñas con sueños similares. Ella, con su triunfo, les decía “¡sí se puede!”.

Para ella, México es importante y considera que se puede luchar por el país desde distintas canchas, siendo la política una de ellas. Por eso Guevara Espinoza se desempeña el día de hoy como senadora de la República, de donde espera romper otro estereotipo más para ser la primera mujer Gobernadora del Estado de Sonora.

Ana Gabriela Guevara es, definitivamente, una mujer ganadora, pero sus triunfos no fueron el producto de la casualidad, sino de un gran esfuerzo, disciplina, repetición y carácter, donde pesó más la idea de lograr aquello que se había propuesto, que las voces que le decían que no se podía. Nunca una mujer en México había llegado a donde ella lo hizo, pero eso no fue razón para detenerla, y gracias a eso, muchas mujeres hoy saben que sí se puede.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 22 de septiembre de 2014.

Link a la entrevista que le hice a la Senadora Ana Gabriela Guevara Espinoza para Diario de Colima: Con disciplina conseguí lo que me propuse: Ana Guevara

Ana ha encontrado diferentes formas de luchar por México. Hoy lo hace desde la participación política. Fotografía de Sigipablo.

Ana ha encontrado diferentes formas de luchar por México. Hoy lo hace desde la participación política. Fotografía de Sigipablo.

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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