Visión del mundo justo


A mucha gente le gusta creer que mientras actúe bien, le irá bien, y que por tanto, si a alguien le ha pasado algo malo, es porque de alguna forma lo buscó o lo provocó.

Esa forma de pensar es descrita como una “visión del mundo justo” en el libro The Psychology of Peace, an introduction, de Rachel M. MacNair; en él, la autora explica que a muchas personas no les gusta creer que las injusticias existen, pues eso significaría que ellas mismas pueden ser vulnerables de vivir una. Al culpar a la víctima de las cosas que les sucedieron, generan una protección mental que les hace pensar que, si actúan de acuerdo a las normas y no realizan cosas negativas, no tendría por qué acontecerles nada malo.

La creencia básicamente sostiene que se vive en un mundo justo, que le dará a cada quien lo que se merece. La idea de que cosas malas pueden ocurrirle a gente buena resulta tan estresante, que es rechazada para mantener un sentimiento de seguridad. Así, cuando escuchamos historias de violaciones, asesinatos, feminicidios, o incluso de genocidios, intentamos buscar qué es lo que la persona o grupo de personas hicieron para ponerse en una situación de vulnerabilidad.

Es por ello que cuando nos enteramos de que una mujer fue violada, se le cuestiona el tipo de ropa que estaba usando, en dónde se encontraba y con quién iba; la hora en la que salió, a dónde se dirigía, etcétera. Cuando alguien es asesinado, se escuchan expresiones como: “Quién sabe en qué cosas andaría metido”, distanciándose así del hecho, alejando la posibilidad de que ese acto violento pudiera sucederles o a alguien de su familia.

Esta manera de pensar es, entonces, una forma de protección mental, el problema es cuando alcanza a las personas que deben de protegernos e investigar los crímenes, siendo ellos o ellas quienes caen en la revictimización y configurando una violencia estructural, que lejos de administrar justicia, la extiende. La autora explica que “…la visión de que el mundo es justo es un mecanismo psicológico que ayuda a mantener el status quo, aun cuando la situación es claramente injusta. Al reinterpretar las situaciones injustas para hacerlas parecer más justas, los esfuerzos para un cambio necesario son evitados”.

En los últimos días, la violencia contra las mujeres ha venido aumentando de manera sostenida, no sólo en el número de mujeres violentadas, sino también en la forma en que se produce la agresión, que incluso ha llegado a derivar en feminicidios.

Actualmente, la gente de Colima comparte la pena que sufre la familia de Alitzel, a quien se le despojó de la vida la semana pasada. Duele su asesinato por el futuro prometedor que tenía la jovencita, así como porque pudo haberse evitado.

No me refiero sólo a si los mecanismos de la Alerta de Violencia de Género estuvieran funcionando, que por supuesto que hubieran podido marcar la diferencia, sino a la forma en que las dependencias encargadas de la seguridad pública han venido respondiendo. Si en los asuntos no tan graves las autoridades han reaccionado con una clara insensibilidad hacia las mujeres que sufren violencia, si el personal no se encuentra capacitado en perspectiva de género, si las órdenes de protección, que deberían ser expedidas de manera urgente, tardan hasta más de 15 días en salir, si el personal está influenciado por una gran misoginia que le impide ver más allá de los prejuicios, más un larguísimo etcétera, es evidente que van a estar imposibilitadas de responder adecuadamente en los casos más graves, como hemos venido observando.

Una muestra clara fue el boletín que difundió el coordinador general de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, Félix Humberto Vuelvas Aguilar, el cual está cargado de estereotipos y hasta de un poco de mala leche. Podría ir señalando, punto por punto, los clichés misóginos del servidor público, pero me limitaré por razones de espacio. Por cierto, no es la primera vez que Vuelvas Aguilar es señalado por su insensibilidad en los asuntos concernientes a la violencia de género, sin embargo, no sólo él sigue en funciones, sino que, al parecer, su visión misógina también permanece.

Ayer se publicó en Diario de Colima, la carta de Norma Angélica Hernández Radillo y Gustavo Maldonado Vázquez, padres de Norma Josahanni Maldonado Hernández, donde desmienten lo dicho por el coordinador de Seguridad, y exigen a la Procuraduría prudencia en sus declaraciones. En ella aclaran que su hija desaparecida, quien es menor de edad, no se encontraba con ellos desde el día jueves por la noche, como había informado la Procuraduría, sino que además denuncian que “durante nuestras visitas a la Procuraduría recibimos por parte de algunos servidores públicos, un trato estereotipado, etiquetado, con juicios de valor negativos para los suscritos o nuestra hija y actos de continua revictimización”. Por último, aclaran que no es verdad que su hija hubiera regresado a casa el martes, para después irse nuevamente ante otra discusión, el miércoles, en presencia de sus padres y con su anuencia, como se aseguraba en el boletín emitido por Vuelvas Aguilar.

Afortunadamente, en el caso de la menor Josahanni no hubo algo mayor que lamentar, pero si la Procuraduría no detiene la violencia estructural que ahí se maneja, podrían aumentar los casos como los de Alitzel, que pondrían en duelo a toda una comunidad.
La gente puede buscar protegerse mediante la visión del mundo justo, pues es difícil aceptar que personas buenas sean susceptibles de que les pasen cosas malas, pero las autoridades no pueden darse ese lujo, ya que existen protocolos, políticas públicas y presupuesto para corregir las deficiencias que lleguen a tener en el tema. No debe molestarles la exigencia de la ciudadanía para que hagan bien su trabajo, debido a que sus carencias pueden provocar la muerte de hombres, mujeres, niños y niñas, quienes debemos de ser su prioridad, en lugar de aparentar que realizan su labor adecuadamente, a través de boletines oficiales, para quedar bien con sus superiores.

¿Una muestra del nivel de compromiso con las mujeres de las autoridades colimenses? Desde hace al menos 5 meses está terminado el Centro de Justicia par las Mujeres, sobre el cual Diario de Colima hizo un reportaje, y aún no hay fecha para su inauguración.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 28 de julio de 2014.

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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