¡Ni cómo hacerle!


BIEN reza el dicho que a río revuelto, ganancia de pescadores, pero lo que se ha revelado del marcado pleito que traen los partidos políticos es un lodazal que a nadie beneficia, aunque sí explica mucho sobre el porqué de la situación actual del país.

La captura de El Chapo Guzmán, sucedida unos meses después de ajustarse el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, revivió los rumores sobre su huida hace 13 años, de Puente Grande, Jalisco, cuando Vicente Fox Quesada era presidente de México y tuvo que cargar con el estigma de haber dejado escapar a Joaquín Guzmán Loera, e incluso con algunos rumores que lo vinculaban a su fuga. Mucho se le recriminó no haberlo reaprehendido en su administración, aunque fue Felipe Calderón Hinojosa quien recibió el reproche de la población por no lograr recapturarlo.

Si por algo se distinguió el periodo de Calderón Hinojosa, fue precisamente por la lucha contra el crimen organizado. Durante los 6 años de su gestión, Felipe Calderón se dedicó a mandar al Ejército y la Marina a los puntos en los que el narcotráfico operaba con mayor fuerza, con la intención de atrapar a los capos y desmembrar a los cárteles, pero los resultados entregados al final de su sexenio, desde la percepción de la población, causaron más daños que beneficios, al haberse incrementado la violencia sin que disminuyera el dominio de los narcos, lo que al final le costó la continuidad de su partido en el poder.

Entre dichos cabecillas destacaba El Chapo Guzmán, quien había crecido en fama e influencia durante las dos administraciones blanquiazules, llegando incluso a figurar como uno de los hombres más ricos del mundo en la revista Forbes. Más de alguno relacionó este crecimiento con alguna teoría de conspiración que convertía a El Chapo en el narco de los panistas, la cual era alimentada por los integrantes de otros cárteles al ser aprehendidos, que denunciaban que la organización de Guzmán Loera no estaba siendo sujeta a la misma persecución que el resto. Cierto o falso, la caída de El Chapo, habiendo transcurrido tan poco tiempo desde que Peña Nieto accediera a Los Pinos, parecía darle la razón a esos rumores.

Pero si hubo un caso que en verdad afecta su ya decaída popularidad es que apenas un par de semanas después, tras un operativo de la Marina-Armada de México, resultara abatido Nazario Moreno González, presunto fundador y líder del grupo delincuencial Los Caballeros Templarios, que ya había sido declarado muerto en 2010, durante el sexenio de Calderón. Tema que además genera dudas sobre las otras ejecuciones que realizó el Ejército durante su gobierno, como la de Heriberto Lazcano, El Lazca, quien, aseguraron, sí había sido abatido durante un operativo, a pesar de que les habían robado el cuerpo de la funeraria donde lo tenían.

A estos dos asuntos se sumó el escándalo de Oceanografía, que explotó cuando Banamex denunció un fraude de esta empresa, en el cual presuntamente están involucrados los hermanos Bribiesca, hijos de Marta Sahagún e hijastros de Vicente Fox. Las irregularidades que Pemex encontró de esta corporación le valió la exclusión por 21 meses y 12 días de los procesos de contratación del gobierno, pero el escándalo surgido podría provocar mucho mayor daño, no sólo a los socios principales, sino a los ex presidentes panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, principalmente.

Dos situaciones seguidas que afecten con tanta fuerza a los ex mandatarios Fox y Calderón podrían parecer coincidencia, pero tres sugieren que existe una intención tras ella, o al menos el propósito de aprovecharlas mediáticamente para atacar a los blanquiazules.
Quizás por esta razón es por la cual el líder del PAN en el Senado, Jorge Luis Preciado, levantó a su bancada de la mesa de negociaciones sobre la ley secundaria de la reforma energética, argumentando que Enrique Peña estaba utilizando el asunto de Oceanografía para presionarlos a aceptar una reglamentación que desvirtuaría dicha enmienda, por lo que se retirarían hasta que ese asunto estuviera resuelto.

Si bien es un chantaje el utilizar el caso Oceanografía para no discutir la normatividad complementaria en materia energética, en él se puede vislumbrar la intención del Ejecutivo por hacerse del control de las contrataciones que la petrolera celebró con particulares, ya que Preciado manifestó que el gobierno federal busca una “hiperconcentración” del poder central en materia de contratos y nombramientos, pretendiendo que esta facultad quede en manos de integrantes del gabinete de Peña Nieto y los consejeros electos por él, en lugar de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, como la reforma contemplaba en un principio.

Ahora, aun cuando es obligación de la oposición evitar que se hagan legislaciones que podrían oscurecer las licitaciones o contrataciones, la pretensión detrás del abandono del PAN de las mesas de diálogo pareciera orientarse a que se deje a un lado la investigación de Oceanografía y sus vínculos de corrupción con Fox y Calderón (también con Peña, pero en mucho menor medida), e incluso con el sindicato de Pemex, el cual ya se amparó para evitar dar información al respecto. Lo anterior no sólo ha servido para exhibir la intención del líder panista de bloquear una investigación federal que podría evidenciar la corrupción de los presidentes albiazules, sino para darnos cuenta de lo solo que se encuentra el dirigente nacional del PAN con licencia, Gustavo Madero, dentro de su partido, al haber salido ese mismo día a pedirle a los senadores blanquiazules retomar la negociación para sacar las leyes secundarias.

Incluso en los otros dos casos que mencioné anteriormente el PRI no sale tan bien librado, pues aunque efectivamente Joaquín Guzmán Loera escapó durante la administración de Fox, su fuga se fraguó durante el gobierno del priista Ernesto Zedillo. El periodista Jorge Fernández Menéndez, columnista de Diario de Colima, relató algunos datos sobre cómo se dio este incidente, en sus columnas del 13 y 14 de marzo, prometiendo que hoy nos contaría el desenlace, en donde se aprecia la corrupción que existía en Puente Grande desde los tiempos del PRI, y cómo todo estaba dispuesto para el escape desde antes de que Vicente Fox tomara posesión.

En el caso de la primera muerte de El Chayo, si bien fue el gobierno de Felipe Calderón el que lo informó, según el senador panista Javier Lozano Alarcón, quien dio esta información al ex vocero de Seguridad Pública, Alejandro Poiré, y al mismo presidente de la República, fue el que entonces era subsecretario de Prevención en la Secretaría de Seguridad Pública federal, Monte Alejandro Rubido García, quien actualmente trabaja como secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, después de haber sido ratificado por los senadores por unanimidad. Habrá que preguntarse por qué el gobierno de Enrique Peña Nieto no cuestiona a este funcionario de su administración, sobre lo que ocurrió en 2010, que lo llevó a concluir que Nazario Moreno había sido abatido.

En realidad, ni el PAN ni el PRI han salido bien librados de esta batalla entre partidos. También recientemente, el fantasma del fraude electoral se le volvió a aparecer a Peña Nieto, luego de que legisladores de izquierda de la comisión especial para investigar el caso Monex en la Cámara de Diputados aseguraron que Enrique Peña gastó 4 mil 500 millones de pesos durante su campaña presidencial, es decir, 12 ó 13 veces más que el tope establecido, por lo que afirman que hay elementos suficientes para que la PGR indague a las compañías que han detectado que estuvieron involucradas en ese asunto.

El caso es que en los trapitos al sol que, de una forma u otra, han estado sacando los institutos políticos, la ciudadanía puede ver reflejados los niveles de corrupción, impunidad, cinismo e hipocresía que mantienen a México como una Nación incapaz de avanzar, por no poder lidiar con su propia inmundicia, pues ni PRI ni PAN logran salir limpios.
¿Y el PRD? Ese continúa como siempre, destruyéndose a sí mismo, ahora con el caso de la Línea 12 del metro en el Distrito Federal. ¡Ni cómo hacerle!

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 17 de marzo de 2014

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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