Francisco, un buen ejemplo


Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
Marcos 12:17

ME atrevería a decir que a la mayor parte de las personas nos gusta tener la razón, que pocas veces nos sentimos cómodos admitiendo que nos equivocamos, pero me parece que en ocasiones el aceptar que algo no fue como creíamos, puede resultar más provechoso que el insistir en mantenernos en el error.

Después de las declaraciones de Benedicto XVI en torno a los derechos de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y la homosexualidad, era poco lo que se esperaba del Papa Francisco en cuanto a un cambio en la política de El Vaticano, para que ésta fuera más de acuerdo a los derechos humanos. Quienes lo conocían antes de que se convirtiera en el Vicario de Cristo, coincidían con que era un hombre sencillo, justo e incluso moderno para los estándares de la curia vaticana, pero también había detractores que lo acusaban de haber apoyado al dictador Rafael Videla en Argentina e iniciar una campaña para evitar que se aprobara el matrimonio igualitario en dicho país. Por tales razones, yo tenía mis dudas, no creía que el mismo cónclave que había elegido a Benedicto XVI fuera a votar por un cardenal con una mentalidad distinta a la del Pontífice abdicante.

No obstante, Francisco sí resultó ser un revolucionario de las políticas que se venían siguiendo en el Estado Vaticano. No en el sentido de que ahora habrá una reforma para aceptar la decisión personal de disponer del cuerpo propio, en eso el Papa fue claro al decir que la opinión de la Iglesia es conocida y él es un hijo de la misma, por lo que resulta evidente que en lo personal no está de acuerdo con cuestiones como el aborto, el uso de anticonceptivos, el matrimonio después del divorcio, la homosexualidad, o las mujeres en el sacerdocio. Insiste, más bien, en la necesidad de enfocarse en lo esencial, en cambiar el enfoque hacia la propuesta en lugar de la condena, lo que supone un alivio para las y los activistas por los derechos humanos.

Pero esto no quiere decir que no se haya mostrado activo en otros temas. Tal vez lo que más nos sorprendió desde el inicio fue su desprecio hacia los curas involucrados en casos de pederastia, incluso hacia quienes no estaban acusados del acto, sino sólo de ser encubridores de los mismos. Así sucedió con Bernard Law, arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor, quien había sido acogido por El Vaticano justo cuando el Gobierno estadounidense estaba por citarlo a declarar sobre el abuso sexual de más de 5 mil niños y niñas, relacionados con 250 curas a quienes supuestamente protegió. Cuando Francisco llegó a la Basílica y vio a Law, quien deseó estar presente para recibirlo, se le desencajó la cara y dijo que no quería que continuara frecuentando dicho lugar. Posteriormente, fue suspendido y actualmente se encuentra en retiro.

Conforme fue pasando el año siguieron surgiendo noticias sobre acciones del Papa que distaban de las de sus antecesores, como sustituir el trono papal por uno que no fuera tan majestuoso, así como sus ropajes; sacar de su habitación una silla para que el guardia suizo que vigilaba afuera pudiera sentarse; cambiar el auto Mercedes Benz que tenía asignado por un Ford Focus usado, e incluso acusar a un cura alemán de derrochador, etcétera. Tales actos le han ganado reconocimientos como el de la Persona del Año de la revista Time, pero, sobre todo, el respeto de muchas personas que se habían alejado de la Iglesia por su negativa a reformarse.

Curiosamente, Francisco no ha modificado a la institución, sino que ha cambiado el enfoque por uno que vuelva al espíritu de la misma, que es el de evangelizar y promover sentimientos como el amor, la compasión, el perdón y la humildad. Si bien difícilmente se podrá percibir una imagen más humilde de El Vaticano, debido a todo el oro y oropel que lo cubre, la instrucción del Pontífice de no obsesionarse con temas que insistan casi absolutamente en regular la sexualidad de propios y ajenos puede ser más medible.

Aunque la religión católica es clara en su ideología y así la promueve entre sus fieles, la insistencia de obligar a las Naciones a aplicar leyes que fueran de acuerdo a sus preceptos, terminaba por atropellar los derechos humanos de hombres y mujeres, independientemente del credo que practicaran, lo que, aunado a los escándalos de abusos sexuales a infantes y rumores de corrupción, había mermado la confianza de los creyentes, quienes comenzaron a abandonar sus filas y ser captados por otras instituciones, como los evangélicos, o a la renuncia total de religión.

Es posible que la actitud del Papa sea premeditada, que incluso haya sido aconsejado a actuar de esa forma por sus consejeros, mientras un lobby más discreto intenta ejercer su influencia directamente con las esferas del poder, pero aun si esta teoría resultara cierta, el simple hecho de mantener una postura pacífica ante las personas que llevan su vida de forma distinta a lo dictado por el catolicismo sirve de ejemplo para disminuir el odio y la intolerancia, algo de lo que este mundo se encuentra ávido.

Una actitud similar es la que Jesús El Nazareno intenta enseñar en sus escrituras: una de amor, de tolerancia, de compasión y de perdón. En estos tiempos en los que se celebra la natividad de este profeta, bien valdría la pena emular algunas de sus acciones, repetidas hoy por su Vicario, al cual, reconozco, me apresuré al juzgar.

En una conversación reciente, una amiga me preguntó: ¿Qué celebrarían los ateos en Navidad? Creo que el hecho de que las personas estén más dispuestas a entregar lo mejor de sí, y a tratar a los demás como se tratarían a sí mismas si su autoestima estuviera sana, es un motivo de festejo, sin importar religión o ideología, por lo cual bien vale el desearnos, sinceramente, una ¡feliz Navidad!

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 23 de diciembre de 2013

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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