¿La Primavera Turca?


Este fin de semana, recibimos noticias de ciertas manifestaciones que están siendo apagadas en la ciudad de Estambul, ciudad emblemática de Turquía. Las notas nos dicen que se trata de personas protestando por los programas de urbanización implementados por Recep Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía, quien tiene entre sus planes la construcción de un centro comercial en el parque Taksim Gezi, lo que implicaría la deforestación de esa zona verde.

Por medio de Internet, diversos blogs se han dado a la tarea de informar sobre lo que consideran la versión ciudadana de lo que está sucediendo en las calles turcas, en manifestaciones que se han replicado en otras ciudades como Ankara (la capital) e Izmir.

Estas versiones dicen que, ante el plan de talar los árboles del parque Taksim Gezi, un amplio número de personas ajenas a cualquier tipo de organización o partido político se asentó en el lugar desde una noche antes, con la intención de protestar y detener la deforestación. Al día siguiente, cuando la maquinaria comenzó a arrancar los árboles, los manifestantes, desarmados, se pusieron frente a los bulldozers con la intención de detenerlos.

Poco después, llegaron policías en camiones con cañones de agua con los que dispararon a los protestantes, lanzando también gas pimienta contra ellos, intentando ahuyentarlos fuera del parque. Sin embargo, este acto consiguió que más gente se uniera a los inconformes, sumando su número al interior del recinto, ante lo cual el gobierno turco cerró las comunicaciones para impedir, sin éxito, que más personas se congregaran en esa zona, pues más ciudadanos comenzaron a llegar a pie de todas partes de Turquía.

Las acciones para reprimir a los manifestantes han ido escalando violentamente. Durante las protestas, dos jóvenes fueron arrollados por los tanques y asesinados, una mujer fue golpeada en la cabeza con una lata de gas lacrimógeno, y su condición se considera crítica. Los blogs aseguran que los gendarmes les disparan directamente a las personas, y las concentraciones de gas pimienta son tan altas, que los perros y gatos callejeros han empezado a morir envenenados. Las escuelas públicas y hasta los hoteles de cinco estrellas han abierto sus puertas para que los médicos puedan atender a los heridos, los cuales ascienden a mil; más de mil 700 personas han sido arrestadas, aunque la mayoría ya fue puesta en libertad.

Quienes utilizan Internet para comunicarse, han declarado la existencia de un cerco informativo, en donde todos los datos oficiales están siendo controlados por el gobierno, el cual intenta atribuir las protestas a la oposición política. Pero los inconformes aseguran que sus acciones van mucho más allá de rescatar un parque o detener la construcción de un centro comercial.

Afirman estar manifestándose por el derecho a ser incluidos en las decisiones del país, por el derecho a vivir con dignidad.

Lo anterior es creíble luego de que el actual gobierno, representado por el partido conservador, ha venido imponiendo en el país medidas cada vez más estrictas, como políticas condenando el aborto, limitando las cesáreas, e incluso determinando el color de lápiz labial que deben usar las azafatas de las líneas aéreas turcas, en lo que la oposición llama el proceso de “islamización” de Turquía.

La respuesta de Erdogan ante las protestas ha sido considerada como desafiante por varias organizaciones de Derechos Humanos. El primer ministro turco ha declarado que la decisión de urbanizar el parque Taskim Gezi está legitimada por su triunfo en las urnas y, por lo tanto, no requiere del permiso del líder de la oposición, ni tampoco de los que llamó “algunos merodeadores”.

Desde el inicio de las protestas, hace 5 días, se han realizado marchas de apoyo en 48 provincias turcas, como Esmirna, Adana, Antalya, Kizila y Samsú, documentándose enfrentamientos en la capital, Ankara.

Es claro que la reacción de la ciudadanía turca va ahora más allá de la protección del área verde de un parque, que responde a la opresión, cada vez más dura, a la que se había venido sometiendo a ese pueblo, en un levantamiento masivo que podría desencadenar un evento similar a lo ocurrido hace 2 años en Egipto, donde el parque Taskim Gezi sería el equivalente a la plaza Tahir cairota. ¿Estaremos atestiguando el inicio de la primavera turca?

Esta columna fue publicada el 3 de junio de 2013 en Diario de Colima

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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