Insuficiencia Renal Crónica-Degenerativa


Confieso que, como seguramente muchos y muchas colimenses, hasta hace poco no estaba sensibilizada con el tema de la insuficiencia renal crónica-degenerativa. Sabía que existía y que había personas que la padecían, pero hasta hace unos días, mi único punto de referencia con la enfermedad era Shelby, personaje de Magnolias de Acero, interpretado por Julia Roberts, quien desarrolla esta deficiencia a partir de una diabetes. Por mucho que dicha película me haya hecho llorar, para mí, el drama se terminaba con los créditos de la cinta.

No fue hasta que me contactó mi amiga Rosa María de Santiago, quien trabaja en la Coordinación de Atención a la Mujer del Ayuntamiento de Colima, para gestionar un donativo con motivo del Kilómetro del peso que realizaba el ayuntamiento de Villa de Álvarez, en coordinación con los de Colima, Armería y Tecomán, cuando supe un poco más sobre este terrible padecimiento.

Para justificar el donativo, Rosa María me explicó los pormenores de esta enfermedad, así como la situación que enfrentaban quienes la padecían, tanto en el estado como en las entidades aledañas que recurrían a la nuestra a realizarse el tratamiento, siendo tan explícita que de inmediato se formó un nudo en la boca de mi estómago, el cual permanece desde entonces. Fue cuando le propuse que las organizadoras del evento vinieran a Diario de Colima para entrevistarlas.

Las personas que sufren de insuficiencia renal crónica-degenerativa, según el daño que tengan en sus riñones, deben de someterse a diálisis o a hemodiálisis. En el caso de la primera, consiste en un catéter que se coloca en su abdomen, por el cual diariamente deberán filtrar su sangre para limpiarla de las impurezas que sus riñones ya no pueden desechar. En el caso de la hemodiálisis, se realiza mediante un kit cuyo precio oscila entre los 638 y los mil 500 pesos, según el horario en que se les atienda, ya que por las tardes el servicio se considera como consulta privada.

Los pacientes de hemodiálisis deben de someterse a este procedimiento por lo menos dos veces por semana, siendo tres lo recomendable. Sin embargo, por un cálculo matemático simple podemos inferir que requieren pagar de 5 mil a 12 mil pesos al mes, cantidad prohibitiva para muchas personas, que se agrava para los sectores económicos más vulnerables, al no cubrir el Seguro Popular esta enfermedad.

Aunque existen algunos referentes sobre lo que podría causar este mal, los cuales son diabetes, hipertensión, obesidad, o algunas enfermedades autoinmunes como el lupus, los médicos no tienen aún un perfil definido sobre quiénes podrían ser susceptibles de padecerlo.

Peor todavía, estamos hablando de una enfermedad silenciosa, que muestra los síntomas hasta que ya es demasiado tarde para cualquier tipo de cura, donde la única solución a largo plazo se convierte en un trasplante de riñón, la cual ni siquiera es definitiva, ya que la vida promedio de un riñón trasplantado es de 8 a 10 años antes de que falle nuevamente.

Peor aún: Un paciente que ha recibido un trasplante de un órgano mayor, como un riñón, debe tomar una medicación para evitar que su cuerpo lo rechace, la cual es oneroso, por lo que una de las formas en que los doctores deciden quién puede recibir un trasplante y quién no, versa sobre sus posibilidades de mantener al mismo. Es decir, sobre si cuenta o no con el capital para pagar el medicamento que previene el rechazo, siendo esta la situación de la mayoría de los pacientes que acuden al Centro Estatal de Hemodiálisis, según lo informó Norma Angélica Sánchez Rodríguez, directora del Instituto de la Mujer de Villa de Álvarez.

En todo el estado de Colima, actualmente se tienen registradas a 82 personas que acuden al Centro a realizarse la hemodiálisis, pero se ha observado que los números de pacientes se están incrementando, sin que el Seguro Popular cubra el kit que necesitan para el tratamiento.

Me impresionó saber que desde que la empresa que les proporcionaba este material dejó de otorgárselos a quienes tenían adeudos anteriores, 18 personas han fallecido de febrero a la fecha. Como mencionó Norma Sánchez, paciente ella misma, “la gente se está muriendo, no porque no haya solución, sino porque no hay dinero”.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 24 de junio de 2013

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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