Deporte Social en Colima


Cuando la gente piensa en deporte o actividad física, es común relacionar estos conceptos con la diversión, el esparcimiento, o aquello que hacen las personas en su tiempo libre. A la actividad física, específicamente, se le puede vincular también con la salud, pero pocas personas relacionan la cultura del movimiento con un método para prevenir el delito, o incluso para lograr una paz sostenible.

Sin embargo, ambos conceptos están vinculados y han sido utilizados con éxito alrededor del mundo. Algunas iniciativas como Peace and Sport, financiada por el príncipe Alberto de Mónaco, han sido clave para intervenir en zonas afectadas por la pobreza extrema, conflictos armados, o sitios con poca cohesión social. El príncipe ha manifestado que “el deporte tiene una única e irremplazable capacidad para unir a la gente, yendo más allá de la etnicidad, o las diferencias sociales o religiosas. Estoy convencido de que el deporte puede ser un servicio de largo término para la paz”. De la misma forma, la Organización de las Naciones Unidas sostiene en un informe que “el acceso participativo del deporte y la educación física proporciona una oportunidad para que las poblaciones marginadas por barreras sociales, culturales, religiosas, etc., debido a cuestiones de género, incapacidad física u otro tipo de discriminación, pueda vivenciar la inclusión física y moral”.

Programas como “ajedrez por la paz”, “bádminton por la paz” o “beisbol por la paz” están siendo integrados en países como Colombia o Haití, con la intención de separar a la juventud de las bandas delincuenciales y del crimen organizado. Proyectos similares, en alianza con otras organizaciones, se implementan a la vez en países como la República Democrática del Congo, Burundi y Rwanda, en donde han sido importantes para fomentar la cohesión en una juventud que atravesó periodos de violencia en su niñez, con los ejércitos compuestos por infantes.

Los efectos que el deporte y el movimiento tienen para la salud son abundantes y ampliamente reconocidos. Pero aunados a ellos, también ayudan a generar otros valores que se han perdido en una sociedad cada vez más individualista. Méritos como el trabajo en equipo, la comunicación, el compañerismo, el respeto y el juego limpio, se acompañan con beneficios tales como una mayor capacidad de concentración, agilidad mental y manejo del estrés.

Lamentablemente, los datos revelados por la jefa de Fomento al Deporte del municipio de Colima, Marisol Rubio Urzúa, muestran que en México el 74 por ciento de su población tiene un estilo de vida sedentario, lo cual hace más fácil entender por qué el país recientemente superó a Estados Unidos como la nación con mayor obesidad en el mundo. Mal que está relacionado, además, a un estilo de vida sedentario, a una mala nutrición, y que es precursor de enfermedades importantes como la diabetes, la hipertensión y afecciones cardíacas.

Por lo anteriormente expuesto, me parece muy interesante el enfoque del alcalde de Colima, Federico Rangel Lozano, al apostarle al deporte social como método para prevenir el delito en el municipio. Su proyecto de organizar actividades que ya son practicadas por las y los jóvenes, las cuales se salen de la tipicidad del futbol, el basquetbol o el voleibol, es una clara muestra de su deseo de acercarse a las personas de estas comunidades, de entenderlas y comunicarse con ellas.

Retomar el concepto de deporte social, el cual implica llevar las actividades físicas a las colonias populares (en esta ocasión se están proponiendo 33), respetando sus gustos en lugar de imponer una visión cuadrada y oficialista, y cuidando de no discriminar por sexo, raza, religión o incluso por condición física, habla de que el municipio ha estado obrando correctamente, al analizar e informarse, antes de aplicar los recursos, para que éstos sean utilizados con mejores resultados.

Desde este espacio, felicito al maestro Federico Rangel y a la licenciada Marisol Rubio, por dejar atrás el discurso árido y desgastado, para enfocarse en ideas creativas, innovadoras y estudiadas. Estoy segura que de recibir el apoyo adecuado, Colima podrá dirigirse hacia un futuro más sano y solidario. ¡Enhorabuena!

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 15 de julio de 2013

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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