La Gota que Derramó el Vaso


La semana pasada, Colima se conmocionó por el brutal asesinato de una niña de 11 años,
que desapEn el templo La Lupita, en Tecomán, familiares y amigos despidieron a la niña de 11 años. areció un domingo y fue encontrada al día siguiente calcinada y con crueles signos de tortura. “El pelo no lo tenía quemado”, relata la hermana en una entrevista realizada por Diario de Colima, “nada más la cara, sus manitas, piernas. Hasta el momento dicen que la violaron, la degollaron, le partieron sus partes y la quemaron”.

Para personas que no estamos acostumbradas a este tipo de violencia, nos cuesta trabajo entender cómo alguien puede ser capaz de ultrajar a una niña a ese grado, y nos encontramos deseando, en silencio, que la muerte la hubiera encontrado pronto para que así su sufrimiento no fuera tan terrible.

La violencia se ha normalizado en nosotros, se ha vuelto común enterarnos sobre asesinatos, secuestros, levantones o cadáveres mutilados portando narcomensajes tirados entre la maleza. Con su naturalización, tendemos a minimizar los hechos, imaginando que son las bajas de una guerra entre cárteles, en donde los difuntos sabían que podían terminar muertos al momento de inscribirse en las filas del crimen. “Se matan entre ellos”, suele decir la gente, como si de esta forma sintiera que la violencia no puede alcanzarle.

Sin embargo, este pensamiento es falso, una salida fácil para evitar el miedo cada vez que vamos a la calle, al pensar que las consecuencias de esta “guerra” no nos pueden afectar, y que si nos portamos bien, nada nos va a pasar. No es hasta que nos enteramos de crímenes como éste cuando reconsideramos y nos damos la oportunidad de reflexionar sobre el grado de inseguridad que vivimos y qué tan vulnerables somos de convertirnos en una víctima más.

Actualmente, Colima enfrenta una crisis de seguridad, tanto, que el Departamento de Estado de Estados Unidos, a través del Consulado en Guadalajara, lanzó una advertencia para que los visitantes de dicho país extremen precauciones durante su estancia en nuestro estado, hecho que en lugar de indignarnos por el juicio que sentimos que hace un país extranjero sobre nosotros, debería motivarnos para levantar un clamor hacia los gobiernos federal y estatal para que diseñen una estrategia que le devuelva a Colima su anterior calidad de vida.

Es cierto que la situación de violencia no es exclusiva de Colima, que México entero se encuentra sumergido en una vorágine de terror, pero eso no significa que como ciudadanía debamos de quedarnos de brazos cruzados, esperando no convertirnos en víctimas colaterales de la lucha contra la delincuencia organizada. Ahora que el estado y la Federación ostentan la misma bandera, no puede haber excusas para que se implementen acciones destinadas a recuperar la paz que antaño nos distinguía, la cual solía ser la justificación que nuestras autoridades locales esgrimían sobre la razón por la cual estaban limitados para dar buenos resultados.

Las y los colimenses estamos cansados de vivir con miedo, de estar supeditados a la suerte cada que salimos a las calles, o de evitar visitar ciertos lugares para así no exponernos al peligro. Porque no sabemos en qué momento se suscitará alguna balacera, a qué restaurante llegarán los maleantes a asaltar, o qué gasolinera sufrirá atentados con bombas molotov, sin que la fuerza pública tenga la capacidad o los elementos para responder con prontitud. La violencia ha escalado niveles inimaginables en nuestra entidad, estamos atestiguando hechos inéditos de una crueldad inhumana. ¿Qué más esperamos que suceda antes de exigir una reestructuración en el diseño de seguridad? No sé qué opinen ustedes, pero para mí, este hecho es la gota que derramó el vaso.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima
el 4 de febrero de 2013

 

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s