En la Lona…


A menos de 3 meses de que termine su gestión, Felipe Calderón Hinojosa enfrenta la peor evaluación en lo que va de su mandato, lo que confirma lo que muchas personas ya sospechábamos: que él es el culpable de la debacle que ha venido sufriendo el Partido Acción Nacional (PAN) desde hace algunos años en los estados, y de forma contundente en julio pasado.

Días antes de que presentara su sexto y último Informe de Gobierno, Consulta Mitofsky reveló que en ese momento el mandatario contaba con la aprobación de tan sólo el 45.7 por ciento de los mexicanos, la calificación más baja de toda su gestión, siendo la inseguridad y la economía los dos factores que más preocupan a la sociedad. “Agosto confirma que el sexto año de gobierno ha sido hasta este mes el peor de la evaluación ciudadana para el presidente de México…”, dice el reporte.

Los motivos para una calificación tan baja son entendibles, Calderón se encuentra en los últimos días de su sexenio, y los resultados que arroja están muy lejos de ser positivos, por más maquillaje con el que adorne las letras de su último informe, a éstas se les sigue notando un evidente tono carmesí. La guerra contra el narcotráfico ha sido quizás su peor lastre, no tanto por la necesidad de combatir a estos grupos delincuenciales, lo cual es evidente, sino por la insuficiente o mala estrategia con la que se le abordó, la sangre inocente que ha sido derramada por ella, tanto a manos de delincuentes como de las mismas fuerzas de seguridad, así como las violaciones desatendidas a los derechos humanos en las que incurrieron integrantes del Ejército, la Marina y la Policía Federal, muchas de las cuales han pasado a formar parte de los daños colaterales, las víctimas invisibles de las que nadie habla.

En el trayecto de Calderón por Los Pinos, no podemos pasar por alto a los más de 45 mil asesinatos oficiales (algunas fuentes hablan de cifras mucho más elevadas), de los cuales no se hace una justa distinción entre víctimas y victimarios, entre delincuentes e inocentes. No podemos olvidar mencionar a los 160 mil desplazados que se han originado en esta guerra, muchos de los cuales nosotros conocemos, pero no sabemos reconocer como tales. Son aquellos que se vieron forzados por la criminalidad a dejar su hogar, para buscar uno nuevo dentro del mismo territorio nacional. Casi puedo asegurar que todos conocemos al menos a una persona en estas circunstancias.

Aun cuando el blindaje económico fue una de las cartas fuertes presentadas en su informe, los resultados reales muestran miles de negocios acosados por el cobro de piso de la delincuencia organizada, de la distribución de la riqueza en manos de algunos privilegiados, y del aumento de la pobreza. Según el estudio “Carga fiscal salarial: comparativo entre los países miembros de la OCDE”, una persona en México gana la quinta parte de lo que percibe un ciudadano en Holanda; aunque la carga fiscal salarial también está muy por debajo de la que se paga en otros países pertenecientes a este grupo. Al menos en eso hay congruencia.

Al hablar de libertad de expresión, no podemos evitar hacer una correlación entre Felipe Calderón y Carmen Aristegui, entre el retiro de la banda de 2.5 GHz a MVS y la carta de disculpa que supuestamente se le quería obligar a transmitir a esta comunicadora en su programa de radio. Tampoco podemos pasar por alto el abandono en el que se dejó a los periodistas en este mandato, en la nula protección que se le brindó a Lydia Cacho, quien se vio obligada a dejar el país tras recibir fuertes amenazas de muerte. La ONG Artículo 19 da a conocer que al 30 de julio de 2012, había un total de 72 periodistas asesinados, 13 desaparecidos, y 40 ataques a medios de comunicación con explosivos y armas de fuego, e informa sobre la simulación que han hecho los gobiernos federal y estatales al pretender proteger a los comunicadores.

Así como tampoco se pueden soslayar las acciones que la administración de Calderón Hinojosa ha emprendido en estos últimos meses, para congraciarse con el siguiente Presidente, desde la decisión de retirar la banda de 2.5 GHz a MVS, favoreciendo con ello al duopolio Televisa-TVAzteca, hasta la gestión para comprar un avión presidencial de 750 millones de dólares, el más caro del mundo, que no llegará a usar. Dos acciones que Felipe Calderón podía evitar, pero que decidió enfrentar, en un claro intento de impedir que la imagen de Enrique Peña Nieto sufra un deterioro al comenzar su mandato, en lo que se antoja una negociación entre ambos para evitar que el nuevo partido actúe en su contra una vez en el gobierno. Ahí está también la iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo, que presentó junto con su Sexto Informe, la cual se puede interpretar en el mismo sentido.

Calderón termina, pues, con el fardo de la derrota a cuestas, habiendo llevado a su partido político, el PAN, de la primera a la tercera fuerza, y dejando una estela de sangre tras él, mucho más costosa y lamentable que el monolito millonario e innecesario de la Estela de Luz, ambos construidos, en gran medida, por su terquedad, y de los cuales al final, pagó México.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 3 de septiembre de 2012

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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