Garbanzos De A Libra


Se terminaron las Olimpiadas de Londres 2012, dejando un ligero buen sabor de boca a los mexicanos, luego de que el Tri lograra vencer al equipo de Brasil 2-1 y ganara el oro para México, aunque estuvo muy lejos de ser un cierre con broche de oro, siendo esta la única medalla áurea que nuestros atletas lograron llevarse a casa.

Aun cuando me alegra el desempeño de las y los jóvenes que dieron todo en representación de nuestro país, no me atrevo a decir que México ganó con ellos, pues si algo me queda claro, es que esas preseas las ganaron individualmente. El gobierno mexicano poco o nada tuvo que ver con ello, excepto, tal vez, en el futbol, único deporte al cual se le da relevancia a nivel nacional, y en el que se invierten vastas fortunas, no así en el resto, en el cual los y las atletas son, como decía Ciria Salazar, una buena amiga mía, garbanzos de a libra.

Con un país de 112 millones de habitantes, hogar del hombre más rico del mundo y semillero de inmensas fortunas, parece casi imposible de creer la baja cantidad de metales que logramos obtener, y la poca importancia que se le dio al triunfo (aunque no haya sido el tan ansiado oro) en las otras disciplinas, sobre todo si lo comparamos con la cantidad de preseas que obtuvieron otros países como China o Estados Unidos. Por el tamaño de nuestro país, por la población que tenemos y por nuestra infraestructura, deberíamos de ser capaces de competir seriamente en los Juegos Olímpicos y no tan sólo sintonizarlos para ver cuántas medallas “nos caen”.

Por supuesto que históricamente tenemos atletas que han destacado, y que actualmente contamos con representantes que nos llenan de orgullo, pero ¿por qué no tenemos más? ¿Por qué el promedio de medallas que cada 4 años esperamos ganar es de 2.6? ¿Por qué cuando vemos a nuestros atletas competir lo hacemos pensando en la derrota?

Las respuestas son varias y por supuesto que el tema del dinero es trascendental, sin embargo, no es el mayor problema que tenemos en el país, sino la falta de importancia que le damos al deporte, al movimiento físico, tanto de parte de la ciudadanía, como de los políticos que dicen representarnos. La mejor muestra de esto fue el desplegado que durante las campañas electorales presentaron varias organizaciones a los candidatos, para exigirles propuestas de acción urgente para proteger a la infancia de lo que llaman la “epidemia de la obesidad”, la cual es ya un gran problema en México, y que fue virtualmente ignorada por los candidatos y la candidata.

No existe en nuestro país una cultura del deporte. En la sociedad consumista en la que vivimos, el valor se centra en la imagen del cuerpo, mas no en la calidad del mismo; en lo que se le pone encima para hacerlo lucir bien, o en los productos milagro que lo aprietan o descompensan. Tenemos una carestía de profesionales en cultura física, de académicos con alguna maestría o un doctorado, a diferencia de países como Cuba, en donde cuentan con 587 másters y 152 doctores. Esta materia es considerada en las escuelas como un recreo más, en donde los y las niñas reciben si acaso alguna clase de calistenia o se les pasa el balón para que ejecuten una cascarita de futbol o voleibol, según el sexo (sí, hay segregación por sexos incluso en las escuelas), sin que se incluya en las mismas una doctrina que les eduque sobre la importancia de la movilidad física, y la distinción entre ésta y el deporte; y ni entremos en las oportunidades de hacer una carrera en alguna dinámica que no sea el balompié.

El apoyo institucional es básico para que México desarrolle grandes atletas. De acuerdo con Bernardo de la Garza Herrera, director de la Comisión Nacional del Deporte (Conade), se contemplaron 7 mil 31 millones de pesos en el presupuesto de 2012, 25 millones de los cuales fueron destinados a la preparación de los atletas de los Juegos Olímpicos, sin embargo, en términos el día a día, los y las deportistas que tienen acceso a estos beneficios o a los patrocinios son aquellos que ya han ganado alguna presea, lo que pone a los aficionados en una posición insostenible.

México tiene las herramientas y la capacidad para convertirse en un país competitivo más allá del futbol. El logro de haber ganado el oro en esta dinámica comprueba lo que podemos conseguir cuando dejamos de lado el individualismo y comenzamos a trabajar en equipo, sin tener que esperar a que esporádicamente surja algún garbanzo de a libra que, contra viento y marea, nos honre con una medalla que, por nuestra falta de apoyo, no merecemos.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 13 de agosto de 2012

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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