Lo Que Queda del 2011

A pesar de lo rápido que pasó este año, hubo muchos acontecimientos de suma importancia en él, tanto nacional, como internacionalmente. Quizás, incluso, la velocidad de su trayecto fue debido a que nuestra atención iba de un evento a otro sin parar; bien dicen que cuando más trabajo tenemos más rápido corre el tiempo. “Todo es relativo”, diría Einstein.

En este recorrido alrededor del sol testificamos terremotos, inundaciones, una amenaza nuclear en Japón, el asesinato de Osama bin Laden por militares estadounidenses, el anuncio del retiro definitivo de las tropas de este país de Irak; la muerte de Kim Jong II, dictador de Corea del Norte; la primavera árabe en Egipto que llevó a Hosni Mubarak a renunciar; el destronamiento y posterior linchamiento de Muamar Kadafi en Libia; la caída del mito económico europeo y el fiasco financiero de nuestro vecino del norte, e incluso una boda real, que acaparó los titulares de los medios informativos de todo el mundo, quienes difundieron las fotografías de la unión entre el príncipe William y Kate Middleton.

En México vivimos el recrudecimiento de la lucha contra el narcotráfico, con situaciones crueles e inhumanas como el incendio al Casino Royale a manos de la delincuencia organizada, enfrentamientos sangrientos en importantes ciudades del país como Guadalajara o Sinaloa; el anuncio del fracaso de la “guerra” emprendida por Felipe Calderón según un documento presentado a Los Pinos por Human Rights Watch, titulado: “Ni seguridad ni derechos: ejecuciones, desapariciones y tortura en la ‘guerra contra el narcotráfico’ de México”. Recibimos con asombro e incredulidad la noticia sobre la operación Rápido y furioso destinada supuestamente a descubrir redes de narcotráfico, que terminó con más de 800 armas a las cuales les habían perdido el rastro; más tarde en el año, se dio a conocer la noticia de que la DEA (Drug Enforcement Administration, por sus siglas en inglés) ha realizado operaciones de lavado de dinero en México, que, con la intención de descubrir las implicaciones de la delincuencia organizada, ha introducido efectivo en sus negocios. 

Pero por encima de todo, 2011 fue el año de los movimientos populares. Definitivamente impulsada por la difícil situación económica y derramamientos de sangre, la gente comenzó a agruparse para movilizarse con diferentes nombres. En Egipto, el movimiento juvenil denominado Abril 6 culminó con la caída del dictador Mubarak; en España surgieron los indignados, que en su nombre encerraban el sentimiento de impotencia que significa pertenecer al 99 por ciento de la población que había sido afectada por el 1 por ciento que detenta el poder político y económico. En Estados Unidos nació “Ocuppy Wall Street” (Ocupa Wall Street), mismo que fue reproducido por todo el país, e incluso otras naciones, con reclamos similares a los de los indignados.

En “el ombligo de la Luna”, Javier Sicilia lidera caravanas del “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad” por el norte y el sur del país, movido por el asesinato de su hijo, Juanelo, a manos de la violencia generada por el narcotráfico. Destacan sus encuentros con el presidente Felipe Calderón, donde éste pidió perdón por las muertes que ha provocado esta “guerra”, mas no por haberla emprendido. En el segundo encuentro se le insinúa su carácter autoritario, mismo que él niega. También en este año, la periodista Carmen Aristegui fue despedida por supuestamente haber cuestionado un posible alcoholismo del mandatario, sin embargo, fue recontratada, después de una amplia e incuestionable irritación popular. 
Reza el dicho que “no hay mal que por bien no venga”, y hay otro que asegura que “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que los aguante”. La situación mundial que desde 2008 se ha venido agravando por la incertidumbre económica que representa la Unión Europea y la inestabilidad del mercado estadounidense, aunada a la escalada de violencia en Latinoamérica por la lucha por el control del crimen organizado, más la voracidad de algunos (¡muchos!) políticos que sólo ven en su puesto la oportunidad para enriquecerse, ha llevado a la gente a la necesidad de salir a las calles a exclamar un “¡ya basta!” definitivo y exigir justicia.

El año que se va definitivamente fue duro, estuvo cargado de eventos importantes difíciles de digerir, como las 52 personas fallecidas en el incendio del Casino Royale, o las narcofosas descubiertas en Tamaulipas; pero también de un hartazgo popular importante, que parece querer decir: “Yo soy el pueblo y ésta es mi voz”, salir y hacerla valer. La gente poco a poco parece ir entendiendo que unida no hay nada que no pueda lograr. Espero que no lo olvidemos pronto, y que dichos acontecimientos constituyan el principio de un auténtico despertar, que 2011 no haya pasado en vano. 

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 31 de diciembre de 2011

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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