Contagia Love

El día de San Valentín tiene varios posibles orígenes. En la antigüedad, los romanos celebraban el festival de la fertilidad, Lupercalia, el 15 de febrero, durante el cual mujeres jóvenes colocaban sus nombres en largas urnas, a las que después hombres jóvenes ligaban con sus propios nombres, lo cual era un indicativo de que iban a estar relacionados románticamente con ellas durante el año entrante. Otros estudios relacionan el 14 con aquél en que los pájaros comenzaban a aparearse en la Europa nororiental, pero la tradición que celebramos en México, y otros países occidentales, tiene sus raíces en el catolicismo.

Claudio II, emperador de Roma, supuso que el matrimonio distraía a los hombres de sus obligaciones militares por las ataduras que creaba, por lo que decidió prohibirlos. San Valentín, un sacerdote cristiano, consideró la medida como injusta y comenzó a celebrar matrimonios en la clandestinidad, por lo que fue arrestado y posteriormente torturado y ejecutado el 14 de febrero del año 270.

Después de que Roma se convirtiera al cristianismo, el Papa Gelasio modificó la arraigada costumbre de Lupercalia, instando a los hombres y mujeres a sacar nombres de santos de la urna, cuyas vidas intentarían emular durante el año siguiente, y proclamando a Valentín como el “patrono de los enamorados”.

La primera carta de amor enviada con motivo del San Valentín es adjudicada a Carlos duque de Orleans, quien fue capturado por los ingleses durante la guerra contra Francia en 1415, y posteriormente encerrado en la Torre de Londres. Desde ahí escribió una misiva a su esposa firmándola como “tu Valentín”. Este documento se conserva, hasta el día de hoy, en el Museo Británico.

Pero el origen comercial que padece esta festividad surgió en Estados Unidos hasta 1840, cuando se comenzaron a imprimir tarjetas por motivo del San Valentín. Más tarde, Esther Allen Howland descubrió el enorme potencial económico que representaba y comenzó a hacer pedidos de “Valentín” o “Valentines”, como se les dice en inglés, configurando rápidamente un negocio que producía ganancias de hasta 100 mil dólares al año.

Hoy en día, el 14 de febrero representa un negocio de millones de dólares en todo el mundo, que satura al mercado en todos sus niveles, desde tiernas y simples tarjetas con bonitos pensamientos, hasta ventas millonarias de condones y productos para el placer sexual, oscureciendo el motivo primordial que habita detrás de esos brillantes signos de dólares: el amor y la amistad.

Quizás asqueadas por la frialdad económica que había secuestrado este mensaje, Patricia y Lía Rodríguez Vázquez del Mercado, junto con el grupo IDEAS AC, plantearon desde el año pasado hacer un movimiento para rescatar los valores que debiera promover este día, pero que deben de ser recordados y puestos en práctica durante todo el año.
Este 2012 organizaron una exposición –que aún puede visitarse en la Piedra Lisa– consistente en carteles con colores y diseños atractivos, que difunden un mensaje corto y pegajoso, que nos hace reflexionar. Usando el sufijo “love” (amor) para completar las palabras, las hermanas Rodríguez Vázquez del Mercado lograron crear bocetos llamando a la gente a mirar detrás de cada palabra, para entender que el fondo de cada una de ellas, como “RespetaLove”, “AlcanzaLove”, “CuidaLove”, etc., tiene en su base al amor, el cual no se sustenta en una relación de pareja, sino en una expresión unilateral del individuo con su entorno.

Lía y Paty pretenden ampliar el entendimiento del “Día de los Enamorados”, para llevarlo más allá de la hegemónica pareja joven heterosexual, y mostrarle a los colimenses que el amor también se da entre parejas no tan jóvenes, o del mismo sexo; que igual se expresa entre el dueño y su mascota, el niño y el abuelo, madre e hija, la persona y el medio ambiente, entre y hacia las personas con alguna discapacidad, entre amistades, distintas razas, colores, nacionalidades, etcétera. 

Hacen énfasis también en la importancia que tiene difundir este mensaje en los tiempos en los que estamos viviendo, donde la violencia excesiva, la corrupción, la impunidad, nos han llenado tanto de desconfianza que nos motiva incluso a alejarnos de los remanentes de la gente, a sentir cierta animadversión por los desconocidos, e incluso a ser violentos con el o la otra, al intentar defender al sujeto del cual decidimos sentirnos en propiedad.

Su exposición funciona entonces como un recordatorio de aquello que decimos estar defendiendo, de los mismos valores éticos que queremos preservar y por los cuales luchamos día a día, la forma en como debemos de actuar si tratamos de construir un lugar armonioso, de forma individual, pero al mismo tiempo hasta entender que el amor no es una idea que se pueda comercializar, sino la base sobre la que se funda una sociedad que pretende disfrutar de la vida.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 20 de febrero de 2012

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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