Cero y Van Dos

EL “desliz” que tuvo la semana pasada el candidato priista a la Presidencia de México, Enrique Peña Nieto, tuvo consecuencias que, como en un caminillo de dominó, siguen teniendo repercusiones que culminaron el día de ayer con una entrevista que le hace el prestigiado periódico español El País, donde vuelve a equivocarse y a ser nuevamente la comidilla en las redes sociales.

La descripción de los hechos vergonzantes que iniciaron este alud comienzan el sábado 3 del presente mes, cuando Peña Nieto no pudo referir en la Feria Internacional del Libro –donde fue invitado a dar una conferencia magistral– tres libros que hubieran marcado su vida, lo que generó una reacción inmediata en Facebook y en Twitter (en el que llegó varias veces a ser trend topic) donde se mofaban de su incultura.
Algunos medios de comunicación internacionales hicieron eco del error de Enrique Peña, entre ellos el citado rotativo español, que el 4 de diciembre cabeceó la nota diciendo: “El candidato presidencial que no es capaz de citar tres libros que le han marcado”.

El bullying, o en términos más mexicanos, la carrilla, a la que fue sometido el exgobernador del Estado de México durante las primeras horas desde que se suscitó el incidente fue demasiado para su hija Paulina Peña Pretelini, quien, evidentemente molesta por el acoso a su padre, retuiteó un mensaje de su novio donde saludaba a “…toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y sólo critican a quien envidian! (sic)”, añadiendo con ello más leña al fuego, donde los asiduos a las redes sociales cocinaban ya a su padre.

Fue tal la reacción que este simple mensaje provocó que Peña Nieto tuvo que disculparse por su hija al día siguiente: “El RT de Paulina fue una reacción emotiva por mi error en la FIL. Definitivamente fue un exceso y me disculpo públicamente por ello”. Pero todo estaba lejos de terminar allí.

En la semana posterior, el “resbalón” de él y de su hija fueron comentados, criticados, defendidos e incluso imitados por otros políticos, en lo que pareció ser la “maldición Peña Nieto”, donde ni el aspirante del PAN, Ernesto Cordero, ni Mario Delgado, pretendiente a la postulación a jefe de Gobierno del Distrito Federal, ni el exsecretario de Salud, José Ángel Córdova, atinaron a relacionar adecuadamente al título del libro con el autor correspondiente o citar de forma correcta al escritor, poniendo en entredicho el nivel cultural promedio de los políticos mexicanos de alto nivel, incluso el de un personaje como Delgado Carrillo, quien cuenta con una maestría en la Universidad de Essex, Inglaterra.

También Televisa, presunto promotor de Enrique Peña, participó en la crítica y desestimó que este error le fuera a costar votos reales, incluso Denise Maerker sugirió que hasta el momento leer no es una “característica ni condición indispensable” para ser un buen o mal Presidente, y que además es representativo de un pueblo que no lee, mientras Carlos Marín, amante de los absolutos, optó por ofender a los críticos de Peña Nieto en las redes sociales, adivinando que aquellos que lo criticaban eran –supongo que se refirió a la totalidad– ignorantes. 

Pero cuando el tema se comenzaba a apagar, cuando los chistes en internet disminuían y la gente empezaba a enfocarse en otra cosa, una nueva ficha de dominó cayó sobre otra. Sintiéndose obligado quizás, el precandidato priista concedió una entrevista al periódico El País, donde nuevamente cometió un error, esta vez al momento de contestar a cuánto ascendía en México el salario mínimo. “Este diario le preguntó por algunos precios de productos básicos, algunos los supo, otros no, pero suspendió al preguntársele por el monto del salario mínimo, que él tasa en 900 pesos al mes, cuando para 2011 ronda los 1.740”. En fin, que si su intención era reivindicarse con el prestigiado medio español, el tiro le salió por la culata.

Otra vez los reflectores se volvieron a enfocar en él, y los y las aficionadas a las redes sociales, a cuestionar las ocurrencias de quien pretende la Presidencia de México. En tan sólo unas horas el hashtag #UnSalarioParaEPN se convirtió en trend topic con un promedio de 710 tweets por hora, donde los usuarios proponían ideas sobre qué se podría comprar Peña Nieto con un salario de 900 pesos. Muchos votaron por un libro, otros sugerían que tal vez así aprendería lo que es vivir como “prole”; pero varios más agudos, como NEOZAPATISTA, comentaban: “No es obligación de EPN conocer títulos de libros pero si es su obligación conocer los salarios que se pagan en el país #UnSalarioParaEPN”.

Es un mal presagio para la “cara bonita” del priismo que, aun cuando la carrera por la Presidencia de la República oficialmente no ha comenzado, ya lleve dos resbalones en el lapso de una semana, más uno gratis, cortesía de su hija.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 12 de diciembre de 2011

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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