“Remember, Remember the 5th of November”


Tal vez la primera vez que escuchamos el nombre de Anonymous en México fue cuando este grupo amenazó con cerrar Facebook, una de las redes sociales más famosas y solicitadas del mundo, que fue incluso utilizada como plataforma de organización en la reciente revolución egipcia. Pero no fue sino hasta principios de octubre cuando estos desconocidos, ocultos tras la máscara del traidor Guy Fawkes, realmente lograron captar nuestra atención.

Motivados por el secuestro de uno de sus integrantes en Veracruz, este grupo hizo público un videomensaje en su blog, dirigido al grupo delictivo de “Los Zetas” y al gobierno de ese estado, pidiendo la liberación inmediata de su compañero, amenazando que de no hacerlo revelarían los nombres y direcciones electrónicas de periodistas, empresarios, políticos y taxistas vinculados al mencionado cártel.

Anonymous es un movimiento internacional de activistas cibernéticos que se organiza a partir de la indignación surgida por el ataque a Wikileaks y a su fundador, Julian Assange. Afirman no tener preferencias políticas ni un líder determinado, jactándose de contar con una relación horizontal entre sus integrantes, donde no existen las jerarquías.
Están a favor de la libertad en Internet, de la transparencia, y en contra del manejo doloso de información y los derechos de autor. Mantienen sus identidades ocultas, vistiendo elegantes trajes cuando aparecen en público, cubriendo su rostro con la careta de Fawkes, el conspirador católico inglés que intentó volar el Parlamento en el reinado de Jacobo I, y que más recientemente inspirara las historietas ‘V’ de Vendetta de Allan Moore y David Lloyd, y posteriormente la película del mismo nombre.

Los ataques de estos “Hacktivistas” están bien documentados. Cuando el caso Wikileaks explotó, y corporaciones como Visa, Mastercard y Paypal dejaron de recibir dinero para apoyar a dicha firma, Anonymous tumbó su servicio de hosting como represalia; también se les ha ligado a ataques contra la página web del Ministerio de Cultura español, de la empresa japonesa Sony, así como de algunos gobiernos entre los que figuran Egipto y Chile. Por esta razón, y por el hecho de que no son miembros identificados, su advertencia al cártel de “Los Zetas” suponía una amenaza importante que podía tener fuertes consecuencias, tanto así que la consultora estadounidense Stratfor indicó que si se develaban estos vínculos, fueran ciertos o no, podían desencadenar una nueva oleada de asesinatos.

Según datos del periódico The New York Times, dicho movimiento anónimo podría tener constancia de hasta cien socios de “Los Zetas”, información obtenida por medio del hackeo, lo que les ha permitido poseer más de mil correos electrónicos con información relevante, la cual se disponían a hacer pública mediante la operación #OpCartel, en donde le declaraban la guerra a los cárteles de la droga, transmitiendo motivantes mensajes cargados de idealismo: “Ahora esto es internacional. Es global. Pueden intentar detener a los Anónimos en México, Centroamérica, y tal vez en los Estados Unidos, pero no pueden detener a Anonymous como una idea mundial, como un espíritu global al que no le pueden disparar, al que no pueden quemar en ácido… Terminen con su régimen de terror. Sabemos que estamos arriesgando nuestras vidas, pero preferimos morir de pie a vivir una vida arrodillados. No sabemos quién o qué está en realidad detrás de ustedes. Pero créanos, lo sabremos. Casi nunca fallamos”.

Con esa misma energía se dirigían también al presidente de México, a quien le urgían dejar de engañar a la ciudadanía: “Éste es el momento en el que deberían ‘limpiar la casa’. Deben dejar de mentirle a la gente, o de otra manera sus mentiras serán expuestas de la forma más deshonrosa. Señor Felipe Calderón, por favor, reconsidere su guerra contra las drogas. No ataque los síntomas, ataque la causa”.

El rendez vous estaba programado para este pasado 5 de noviembre, en una clara alusión a la película V de Vendetta, donde su protagonista anunciaba: “Remember, remember, the fifth of November”, día en que Guy Fawkes fue detenido custodiando la pólvora en una bodega bajo el Parlamento inglés, el cual se disponía a explotar. En recuerdo a este evento, donde el rey –y los parlamentarios– se salvó de morir en dicho acto terrorista, se conoció a esa noche como “La noche de la pólvora”, o “La noche de las Hogueras”.

Pero la amenaza, igual que el plan de Fawkes, no llegó a concretarse, pues el grupo de idealistas se enfrentó ante la crueldad y la violencia que desde sus orígenes ha caracterizado al “Noveno Cártel”, lo cual les hizo reconsiderar su estrategia. Unos días después de que se hubiera emitido la amenaza, el plagiado en cuestión fue liberado con un mensaje para sus defensores, donde les comunicaba que, por cada nombre que revelaran, matarían a diez civiles, comenzando con los familiares del mensajero.

Incluso Anonymous Iberoamérica reportó haber recibido el 3 de noviembre pasado una amenaza del mismo líder de “Los Zetas”, Heriberto Lazcano, donde le decía que se había metido con su organización, y que con ellos no se jugaba, que estaban investigando su IP para hacerle pronto una visita.

Ante el riesgo de generar más muertes inocentes, el grupo decidió cancelar su amenaza y redirigir sus habilidades a otros cárteles menos agresivos.

Todos con excepción de uno de sus integrantes, el periodista Barret Brown, quien se ha negado a desistir, haciendo el anuncio de que ahora él está actuando por su cuenta, así que cualquier amenaza o acto que no esté directamente relacionado con él, lo tendrá por no existente. Barret ya ha comenzado a señalar a distinguidos funcionarios estadounidenses de colaborar con narcotraficantes, apuntando el dedo por lo pronto hacia Ron Moore, el fiscal de Distrito de Asheville, en Carolina del Norte.

La trama aún continúa y falta ver qué tanto más se complica esta narconovela mexicana, mientras, estos ciberactivistas nos han dejado con el sabor amargo de saber hasta qué grado está podrido el Estado mexicano, ya que los nombres que los Zetas no querían que se dieran a conocer, no eran los de ellos, sino los de aquellas personas que les permiten tener el poder que ostentan: los políticos que son financiados con dinero del narcotráfico; los periodistas que desvían la atención o minimizan los hechos violentos; los empresarios que les blanquean sus finanzas, y los taxistas que les facilitan su negocio.

Todos ellos, integrantes de la sociedad civil que, como los miembros de Anonymous, nos muestran una cara mientras detrás ocultan la verdadera. La diferencia con los Hacktivistas es que los segundos lo hacen por seguridad, para manifestar una conciencia mundial unida por el Internet; mientras, los primeros, lo hacen para ocultar el monstruo en el que se ha convertido el corazón de nuestro país.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 7 de noviembre de 2011

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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