Aciertos y resbalones


NO se le pueden pedir peras al olmo, por lo que es entendible que a tan sólo 2 semanas de que se haya incorporado al feminicidio como delito en los Códigos Penal y de Procedimientos Penales para el Estado de Colima, nuestras autoridades y cuerpos policiacos no estén aún familiarizados con él, por más que éste no sea un término nuevo, ni la violencia de género una moda reciente en nuestra entidad. Pero ante el poco interés que desde hace varios años se muestra por parte del Legislativo y del Ejecutivo a las cuestiones de género, es comprensible que los policías e investigadores no estén aún adecuadamente sensibilizados.

Lo que es inconcebible es que, a pocos días de aprobada la iniciativa que introduce este delito, una de las diputadas que presentó la propuesta actúe en sentido opuesto a lo que supusimos eran sus propias palabras.

Si bien la reforma al artículo 20 del Código de Procedimientos Penales, en su fracción IX, establece que se debe de “evitar incorporar en la investigación elementos de discriminación que pueden dar como resultado una descalificación de la credibilidad de la víctima y una asunción tácita de responsabilidad de ella por los hechos, ya sea por su forma de vestir, por su ocupación laboral, conducta sexual…”, la legisladora Itzel Ríos de la Mora declaró que se debía de analizar la historia de vida de la menor para determinar si había sido la inseguridad o la desintegración familiar las que habían terminado con su vida, lo que provocó el reclamo de la madre de la fallecida.

Es triste comprobar el poco conocimiento que tiene la diputada de la propuesta que presentó ante el Congreso, pues si bien ésta era necesaria y cubre un vacío que iba en detrimento de las mujeres de Colima, mucho más necesario es que las féminas podamos contar con alguien que nos represente debidamente, en lugar de alguien que tan sólo finja hacerlo sin siquiera leer las reformas que plantea.

En otra declaración, la legisladora de mayoría relativa dijo no poder asegurar si el asesinato de Andrea se trataba de un feminicidio, por no conocer a profundidad el caso, sin embargo, en el nuevo artículo 195 BIS 5, fracción VI, se especifica como una razón o conducta de género el que el cuerpo de la víctima sea expuesto o arrojado en un lugar público, y que presente signos de violencia sexual de cualquier tipo. Ambos hechos existieron, y por lo menos el primero era de conocimiento popular, por lo que no me explico cómo a la propia diputada que escribió esta propuesta no le quedaba claro.

En la misma iniciativa de Ley con Proyecto de Decreto “se precisa que las conductas o razones misóginas que culminan en muerte violenta de las mujeres y el feminicidio son producto de la impunidad social”. Lo anterior sucede por la falta de conocimiento que tenemos en asuntos de género, los estigmas y prejuicios que imperan en todos los niveles sociales, así como en la mentalidad misógina de algunas autoridades del estado, que insisten en culpar a las féminas víctimas de violencia por los ataques de su agresor.

Recientemente, también la procuradora general de Justicia del Estado, Yolanda Verduzco, hizo declaraciones alarmantes referentes a las jóvenes de Colima, con una generalización que de tan fresca es preocupante. La procuradora aseguró que a las niñas o menores de edad de la actualidad les atraía salir con hombres a los que les veían dinero, que traían armas, o que hasta cierto punto enfrentaban o desafiaban a la autoridad, mas no hizo referencia a la fuente de la cual sacaba esa información, o qué acciones estaba tomando la dependencia que encabeza para capturar a estos hombres en caso de que estuvieran incurriendo en algún delito. Por su declaración, parecía que la procuradora estaba culpando a las jóvenes y a sus familiares por lo que pudiera pasarles, en lugar de a los sujetos que rompían la ley agrediéndolas o incluso portando armas no autorizadas. El responsabilizar a la víctima pone la carga de la prueba en su “honorabilidad”, lo que querría decir que hay algunas mujeres que merecen ser agredidas.

Esto sin dejar de reconocer la premura con la que condujo la investigación y capturó a los responsables del feminicidio de Andrea, lo cual, por cierto, se debe de aplicar en todos los casos, no sólo en aquellos que cuenten con una presión social fuerte. Verduzco Guzmán probó que es capaz de responder adecuadamente al llamado del pueblo de Colima, incluso a los que no confiaban en ella por su género, lo que constituye una razón más para no caer en la retórica machista que condena a las mujeres a ser eternas prisioneras de su cuerpo.

Ser mujer no es garantía de contar con una perspectiva que promueva la equidad entre féminas y varones, el machismo no distingue entre los sexos, por eso es que se requiere de cursos constantes de sensibilización que ayuden a las autoridades a no cometer errores que terminan afectando a las habitantes de Colima.

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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