El Fin del Mundo


Si estás leyendo estas líneas, significa que el mundo no llegó a su fin el sábado pasado, y que bien o mal, seguimos en esta tierra que se rehúsa a morir, por más que diferentes personas, religiones o culturas vaticinen su final.

De acuerdo al ministro evangélico Harold Camping, también presidente de la estación Family Radio, el fin del mundo debió de haber comenzado el pasado 21 de mayo a las 6 de la tarde con un gran terremoto que haría que “las tumbas se abrieran”, el cual empezaría en Nueva Zelanda, y de ahí se iría propagando por todo el mundo en los diferentes husos horarios. El ingeniero convertido en (falso) profeta había asegurado también que a esta hora tendría lugar “el arrebato” al que se refiere Jesús en Mateo 24:40-41, donde Dios se llevaría en cuerpo y alma a los justos y a los que hubieran creído en Él. Pero llegaron las 6 de la tarde del sábado, y ni en Nueva Zelanda ni en ningún otro lado tuvo lugar este fenómeno.

Desde el mismo momento en que Camping aseguró la fecha del fin del mundo, ateos e incluso creyentes de todo el orbe hicieron escarnio de él. El viernes 20 pasado, el trend #iftheworldendsonsaturday y #elfindelmundo se posicionaron en los primeros lugares de Twitter, donde la gente comentaba lo que haría si tal día fuera el último. De más está decir que los comentarios no llamaban al consuelo ni al arrepentimiento, sino que bromeaban con algo que consideraban ridículo, como no pagar sus tarjetas de crédito, no tener que ir a trabajar el lunes, o incluso el significado que podía tener el cumplir años justo en ese día.

Pero más allá de la broma que ocasiona una creencia que muchos consideran ridícula, están las consecuencias para aquellos que se fiaron de la profecía de Camping, quien ya había vaticinado erróneamente el fin de los tiempos en 1994. Familias enteras dejaron sus trabajos para seguir el llamado del “profeta” y difundir “el mensaje”; otros donaron el dinero de sus pensiones, o sus ahorros, quedándose tan sólo con la cantidad necesaria que les permitiría sobrevivir hasta el 21 de mayo, pues si iban a ser arrebatados de este mundo para ir al paraíso, no veían la razón de quedarse con él.

La estación Family Radio de Harold Camping, que fue fundada en 1958 como una organización sin fines de lucro, al día de hoy es una empresa multimillonaria con 65 repetidoras en los Estados Unidos. Según CNN, el ministro recibió 80 millones en contribuciones entre 2005 y 2009 (christianpost.com, 2011), mucho del cual fue utilizado para comprar publicidad en diferentes ciudades estadunidenses, y para financiar cuatro caravanas para “sonar la trompeta”, donde distribuían panfletos que llamaban a creer en Dios, al arrepentimiento y que aseguraban que el fin del mundo iba a tener lugar el 21 de mayo a las 6 de la tarde.

Varios seguidores del ministro evangélico se reunieron el sábado 21 en Times Squareparaesperar el “arrebato”, en un júbilo similar al que se vive en la víspera de Año Nuevo en ese mismo lugar; más las 18 horas pasaron y la gente se quedó esperando, sin poder adivinar qué es lo que había salido mal. Debido a que Harold Camping no se encontraba entre ellos, algunos creyentes se volcaron contra el autor de The Doomsday Code, Robert Fitzpatrick, quien había sido uno de los grandes divulgadores de la profecía del fin del mundo, a quien cuestionaron furiosos sobre lo que había pasado, e incluso si se les iba a regresar el dinero que habían donado. Fitzpatrick explicó que “el dinero de las donaciones es el que invierte Family Radio”, por lo que sería difícil devolverlo, pero sobre el fallido arrebato sólo atinó a decir: “No sé qué pasó”. Camping hasta el momento no ha hecho declaración alguna.

Ésta no es la primera vez que se predice el Apocalipsis: en 1910 los científicos difundieron la noticia de que la tierra se encontraba en la trayectoria de la cola de un cometa, la cual estaba compuesta de cianógeno, un gas venenoso. En 1976 Doug Clark aseguró en un libro que Estados Unidos “moriría”, y pronosticaba un mundo gobernado por el presidente Jimmy Carter, quien conocería al Anticristo. En 1982, Pat Roberson, millonario evangelista y fundador de la Coalición Cristiana, dijo que sus estudios de la Biblia le llevaban a la conclusión de que el mundo terminaría ese año. En 1997, la policía descubrió 39 cuerpos pertenecientes a la secta “Heaven’s Gate”, quienes combinaban partes de la religión cristiana con la ciencia ficción, y estaban convencidos de que la tierra pasaría por un periodo de reciclaje, y la única forma de ser parte del nuevo mundo era dejando éste de inmediato. Se encuentran entre estas predicciones apocalípticas las relativas al año 2000, donde miles de personas temían que el cambio de siglo fuera a ocasionar problemas con las computadoras, y se pudiera desencadenar una guerra nuclear.

Ninguna de estas profecías –incluyendo la de Nostradamus, que predecía que el fin de los tiempos era en septiembre de 2009– se cumplió, y el mundo terminó tan sólo para aquellos que fueron muriendo, o que acabaron con sus vidas en la creencia de que ésta era la única forma de ascender al paraíso. Nuevamente hubo muchas personas que se dejaron engañar por falsos profetas y arruinaron sus vidas, o pusieron en peligro su futuro financiero, en su deseo por creer las palabras de quien les aseguraba la salvación y la vida eterna. Todos ellos debieron quizás leer el evangelio según Mateo 23:36, donde Jesucristo les dice a sus discípulos refiriéndose a los últimos tiempos: “En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre”.

Sin embargo, si este casi nonagenario hubiera tenido razón, si efectivamente el principio del fin hubiese comenzado el sábado pasado, ¿con qué grado de satisfacción estaríamos dejando nuestra vida? Ésta pudo haber sido una broma de mal gusto para sus seguidores, y un motivo de burla para los demás, pero cada día podría ser el último para alguna persona, por lo que vale la pena buscar vivir cada día en paz. Ahora falta ver qué consecuencias sociales y económicas acarreará el próximo pronóstico de la destrucción de la tierra para el 21 de diciembre del año entrante, las cuales, considero, serán mucho peores que las recién acontecidas, por toda la especulación que dicha predicción maya ha desencadenado, la cual ha sido enriquecida por datos científicos ambiguos.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 23 de mayo de 2011

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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