¿Quiénes son feministas?


Para mi mamá, que me ha enseñado el valor
de la perseverancia y de nunca temer el intentar algo nuevo

HOY que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, en el que seguramente habrá muchos y muchas que se sentirán tentados a mirar a una fémina y con la mejor de las intenciones decirle: “¡Felicidades por tu día!”, otorgarle una sonrisa y seguir caminando sin realmente reflexionar en el tema y preguntarse: ¿Por qué hay un Día Internacional de la Mujer, y no existe un Día Internacional del Hombre? Para otros y otras que sí se cuestionan esto, pero no lo ven a través de una lente de género, el monólogo mental podría decir algo parecido a esto: “¡Ay no! ahí vienen las feministas de nuevo a fastidiar con eso de los derechos femeninos”, e incluso añadir: “¿Es que no tienen nada mejor que hacer?”.

Al día de hoy ser feminista, para muchos y muchas, es lo más antisexy que existe; en el imaginario colectivo, las feministas aparecen siempre como mujeres (o algo parecido) feas, amargadas, resentidas, “quedadas”, divorciadas, o lesbianas, que comparten un odio irracional hacia los hombres, y que no tienen nada mejor que hacer más que estarse quejando. Es decir, ya se les dio el derecho a votar y a ser votadas; la Constitución establece que hombres y mujeres son iguales ante la ley, tienen el derecho de trabajar, e incluso pueden darse el lujo de quedarse en su casa a criar a sus hijos sin que nadie se los recrimine o las voltee a ver feo por esto. ¿Qué más quieren?

Sin embargo, la realidad suele ser distinta a las ideas o los conceptos que a veces se adoptan como hechos inmutables, la cual podría sorprendernos bastante si le damos una segunda ojeada. Por ejemplo, el hecho de que no todas las feministas son mujeres, sino que también existen hombres, e incluso grupos de varones, que luchan por la equidad de los sexos; el que no hay realmente un patrón físico ni mental ni circunstancias especiales que identifiquen a un hombre o mujer feminista, incluso, irónicamente, hay muchísimas personas que lo son y que no se han percatado de ello, a las y los cuales me gusta llamar “feministas de clóset”.

¿Cómo saber si tú eres una o uno de ellos? Muy sencillo, si crees que los hombres y las mujeres no son iguales, pero están sujetos a las mismas obligaciones y por lo tanto merecen iguales derechos, puedes considerarte feminista, y no te preocupes, no tienes que dejar de maquillarte, ni de utilizar brasier, ni dejar de depilarte las piernas ni las axilas, ni mucho menos dejar de usar vestidos o tacones; y si eres hombre, no tienes que comenzar a sacarte las cejas, ponerte lápiz labial ni adoptar gestos “amanerados” (interesante palabra que describe tanto y nada), pues el reconocer que ambos géneros son susceptibles de derechos y obligaciones es tan sólo una posición política, no una preferencia sexual.

Por supuesto que ahora podríamos caer en la cuenta de que, contrario a lo que pensábamos, hay feministas por doquiera, lo cual para algunas personas adictas al status quo pudiera ser un motivo para entrar en pánico y preguntarse: ¿Realmente es necesario en estos tiempos que exista el movimiento feminista? ¿Qué no se había establecido ya que mujeres y hombres tenían los mismos derechos?, y repreguntar: ¿Qué más quieren?

La respuesta a la primera pregunta sería un rotundo sí, pues a pesar de que en el papel, o más bien dicho, en ese pedacito de papel que comprenden el artículo primero y cuarto constitucional, y el arduo esfuerzo que les significó a nuestros legisladores el mantener el lenguaje de género hasta el artículo octavo, en el día a día las mujeres y los hombres desempeñan papeles diferentes que continuamente ponen a las féminas en desventaja, tan sólo por su género, mas esta discriminación se ha vuelto tan común (que no sutil) que hemos acabado por no notarla. Su naturalización ha logrado evadir nuestra percepción, al grado que hemos terminado por aceptar nuestra “condición de mujeres”, creyendo que esto “siempre” ha sido así, y que somos de hecho dichosas de haber nacido en un tiempo en el que gozamos de mayores libertades.

Son muy pocas aquellas y aquellos que se atreven a ver a través de la norma y cuestionarse los hechos desde una lente distinta, y a quienes les llaman la atención cuestiones tan sencillas como el porqué las mujeres nos debamos sentir incluidas cuando alguien usa la palabra “nosotros”, pero los hombres se abstienen de hacerlo cuando alguien dice: “Nosotras”. ¿En qué momento se decidió que el término masculino y no el femenino era el universal?

Por otro lado, los números nos siguen mostrando que las mujeres ganan menos que los hombres, aun cuando ambos desempeñen la misma labor; que hay más varones que féminas en puestos de dirección, siendo éstas las que ocupan los cargos secundarios o de más bajo nivel, aunque cuenten con los mismos estudios que sus superiores masculinos. Lo anterior por la única razón de ser mujer.

El centenario de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer nos recuerda a aquellas y aquellos que sentimos la curiosidad por estos “detalles”, que aún no hemos logrado la equidad con nuestro sexo colindante (que no opuesto), que todavía existen ideas arcaicas que insisten en preservar un sistema que afecta principalmente a las mujeres, aunque si se lleva a la reflexión, los hombres no son ajenos a este machismo, ya que a ellos se les conmina a buscar una masculinidad idónea en la cual no sólo deben de ser hombres, sino que tienen que probarlo, lo que provoca una lucha de poderes que puede ser el origen de muchos actos criminales, los cuales bien podrían brindar parte de una explicación a la escalada de violencia en las sociedades.

Por lo tanto, si usted lector, lectora, siente el impulso de “felicitar” a una mujer el día de hoy, absténgase, y en su lugar reflexione qué tanto su conducta contribuye o no a la equidad; en una de ésas quizás se dé cuenta de que usted también es feminista y al verse al espejo por fin descubra el aspecto físico de esta particular especie.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 8 de marzo de 2011, y puede ser visitada en el siguiente link: http://www.diariodecolima.com/antercola.php?c=9085

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
Esta entrada fue publicada en Derechos Humanos, Desigualdad Social, Feminismo, machismo, Mujeres, violencia de género y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿Quiénes son feministas?

  1. FANNY VILLARREUL dijo:

    EXCELENTE ARTICULO PATY FELICIDADES!

  2. Zanahoria dijo:

    yo soy feminista ;D

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