¡Alif Mabrouk Egipto!


Muchos regímenes autoritarios buscan socavar la libertad de expresión, en su intento por controlar a las masas que tratan de modificar el status quo que tantos beneficios trae a unos cuantos, y a los aliados de esos pocos. Mas, gracias a las comunicaciones virtuales alternativas, la gente está aprendiendo a expresarse y a organizarse en otras formas, con resultados cada vez más exitosos y que nos enseñan no sólo que es imposible legitimizar el poder con la represión, sino que esto también es peligroso.

En México, hemos observado ya algunas marchas y manifestaciones organizadas a través de los blogs o las redes sociales, como Facebook o Twitter, movimientos que comienzan a crecer en magnitud y en intensidad, pero ha sido en otras partes del mundo, en sitios con autoridades mucho más “paternalistas” y por lo tanto más represivas, que han mostrado su verdadera fuerza y eficacia.

Egipto, ese lugar mítico que se distingue por sus impresionantes obras arquitectónicas y por su civilización antigua, captó durante el último mes la atención internacional con un movimiento civil, el cual terminó con el derrocamiento de su último faraón, Hosni Mubarak.

Foto de Joerg Klaus/WIRED

Ahmed Maher, fundador del Movimiento Juvenil Abril 6

Pero el relato de esos 18 días de resistencia pasiva difícilmente cuenta toda la historia de esta revolución iniciada el 23 de marzo de 2008 por Ahmed Maher e Israa Abdel-Fattah, con el denominado “movimiento juvenil abril 6”. Tanto Maher como Abdel-Fattah eran voluntarios para El-Ghad Party, uno de los partidos de oposición más fuertes de Egipto, cuyo líder, Ayman Nour, había ganado el 7 por ciento de los votos en la anterior elección presidencial, y fue posteriormente acusado de falsificación y encarcelado, en lo que pareció una estrategia de represión fabricada por el gobierno treintañero de Mubarak.

El movimiento que comenzó por medio de una página de Facebook sorprendió a las autoridades egipcias con una revolución, quienes comprendieron muy tarde el poder de las redes sociales y la unidad. En Egipto, un país dividido entre cristianos, católicos ortodoxos y musulmanes, hombres y mujeres encontraron una causa común por la cual luchar: el gobierno paternalista de 30 años de Hosni Mubarak, su represiva ley de emergencia y sus estrategias para dejar a su hijo como sucesor, al más antiguo estilo faraónico que nada tiene que ver con la democracia.

Pero el éxito de la lucha sólo podía garantizarse por medio de la no violencia, según dictaba la experiencia. Años atrás y en tierras más frías, un grupo de jóvenes dirigidos por el líder estudiantil Srdja Popovic –y siguiendo traducciones en serbio del erudito de la no violencia, Gene Sharp– lograron derrocar al genocida Slobodan Milosevic en la antigua Yugoslavia, mediante una campaña durante el tiempo electoral denominada “Gotov je” (Está acabado). Este grupo de jóvenes bautizado como OTPOR, que significa resistencia, consiguió lo que muchos serbios deseaban, pero nadie se atrevía a hacer: poner fin a la dictadura de 10 años de un hombre racista, cruel y que utilizaba a los medios para diseminar odio y violencia.

Foto de Fanos Encyclopedia

Israa Abdel Fattah, cofundadora del Movimiento Juvenil Abril 6

El grupo “movimiento juvenil Abril 6” estaba claramente inspirado en OTPOR, y no se descarta la teoría, como sostiene Mary Elizabeth King, quien ha realizado amplios estudios sobre este tipo de estrategias, de que incluso hubieran sido entrenados por CANVAS, un grupo derivado de OTPOR, dedicado a enseñar la teoría y estrategias de la no violencia. El mismo Popovic ve estas similitudes, y reconoce que el movimiento ha seguido las reglas de OTPOR, publicadas en un libro de resistencia pacífica. “Por un lado, tenemos un régimen antidemocrático, y por el otro, una juventud fuerte y liberal”, declaró (AP, 2011). Incluso el significativo logotipo de un puño cerrado en alto, dibujado en blanco ante un fondo negro, el mismo símbolo del grupo serbio, adornaba las banderas que demandaban libertad en Egipto.

La lucha fue larga, no sólo de 18 días, y pareció haber logrado su objetivo el pasado 11 de febrero, cuando el vicepresidente Omar Suleiman informaba a la población egipcia de la renuncia de Hosni Mubarak, y cedía el poder a las Fuerzas Armadas, terminando 30 años de dictadura y una posible sucesión faraónica.

Sin embargo, la lucha aún no ha terminado, pues aunque uno de los objetivos primordiales fue cumplido, todavía falta ver qué pasará con el gobierno militar que el día de hoy rige en las tierras del Nilo: si entregarán el poder a un régimen democrático, o intentarán preservar el status quo por medio de un Presidente a modo, impuesto por las acostumbradas elecciones fraudulentas.

Imágen AP

Una mujer celebra en Tahrir Square en El Cairo

El temor de algunos analistas como Robert Fisk, periodista y escritor inglés, corresponsal en Medio Oriente para The Independent, o Victoria Fontan, especialista en estudios sobre insurgencia en el contexto del Medio Este, es precisamente que el poder, hoy por hoy, está en manos del Ejército, el cual difícilmente logrará olvidar sus antiguos hábitos, como lo señala Fisk en su columna de ayer en The Independent. Fisk, quien ha ganado el Premio al Periodista Internacional Británico del Año siete veces y el Premio a la Prensa de Amnistía Internacional en el Reino Unido en 1998 y en 2000, relata que las tropas egipcias, la mayoría de ellas desarmadas, llegaron a Tahrir Square para pedirle a los manifestantes que aún quedaban que se fueran a sus casas, mas pronto los militares comenzaron a golpear a la gente con sus bastones, regresando a sus costumbres represivas. Informa también sobre la disolución del Parlamento y la suspensión de la Constitución, por el general Mohammed el-Tantawi, líder del Ejército y amigo de años del Presidente depuesto, quien además debe a él todo el poder y los privilegios que hoy ostenta (The Independent, 2011).

Por otro lado, no se debe de minimizar la influencia que sobre el régimen puedan tener los Estados Unidos de América, sobre todo si consideramos, como señala Victoria Fontan, que 1.3 billones de dólares anuales llegan de nuestro vecino del norte a el Ejército egipcio cada año, “algo de lo cual es reinvertido en las fábricas estadunidenses en suelo egipcio, donde se fabrican los tanques Abrahams, los M1A1, etcétera”. Por lo que “eso me dice que el Ejército… no está listo para renunciar a su poder/estilo de vida por la democracia”.

Otro factor a considerar, según Fontan, es la regla estratégica de divide y domina, donde la administración estadunidense, de la mano de los medios de comunicación serviles, ha creado la regla de dictadura o Islamismo, en una dicotomía que hace creer al resto del mundo “occidental” que no existen más opciones que éstas, por lo que incluso la presión internacional podría abogar por la existencia de otra dictadura, por el miedo de que la “Hermandad Islámica” llegue al poder. Este último aspecto tiene también una consecuencia negativa en los derechos de las mujeres, como explica Fontan, quien es también una experta en género: “Al enfatizar estas narrativas, los Estados Unidos se aseguran que el género permanezca dividido bajo ambos extremos: una dictadura paternalista o un islamismo represivo; las mujeres están respectivamente al fondo de esta escalera social, o simplemente invisibilizadas por la sociedad. Al decir que una no puede existir sin la otra, que la dictadura es la única capaz de detener al Islamismo, las mujeres siempre acabarán pagando el precio”.

Mona Eltahawy, columnista egipcia y experta en asuntos árabes, se refirió también a esta dicotomía usada en occidente al referirse a los países de Este Medio, donde señaló que con esta revolución no violenta, Egipto ayudó a derribar el estereotipo de que los árabes son personas violentas y que sólo confiaban en hombres fuertes, el cual era usado por líderes como Mubarak, que aseguraban que sólo ellos podían controlar a su violenta población.

Falta mucho todavía por ver en esta revolución del Nilo, mientras los velos van cayendo poco a poco, siendo éste apenas el primer paso hacia una verdadera democracia integral. El reto está en no dejar que esta victoria intermedia haga creer a los egipcios que la lucha terminó, y que en su júbilo dejen a otros regímenes autoritarios imponer su voluntad. En palabra de Eltahawy, cuando citaba a un amigo de Egipto en el programa de radio estadunidense WNYC: “¡Lo hicimos, y no vamos a parar!”.

¡Alif Mabrouk Egipto! (¡Mil felicidades Egipto!) Nada mal para una revolución que nació en Facebook.

http://www.youtube.com/watch?v=5MgCziE-Qxg

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 15 de febrero de 2010

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
Esta entrada fue publicada en Egipto, Estallido Social, No Violencia, Resistencia Civil, Revolución y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a ¡Alif Mabrouk Egipto!

  1. Alvaro dijo:

    Me encantó tu post. Relatas muy bien lo sucedido en el asunto y pones las cartas sobre la mesa sobre lo que seguirá.

    Esperemos que se logre consolidar una democracia en Egipto, la duda es si estarán preparados para ello.

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