Lucha por la verdad


Héctor: siéntete acompañado y seguro,
que tu familia es capaz de mover montañas
para defenderte.
Ninguna injusticia queda impune;
todo caerá en su lugar a su debido tiempo.

DURANTE todo el año se pensó que el tema de conversación central para la semana pasada iba a ser el Bicentenario de la Independencia, incluso así estaba programado por las autoridades, por el simbolismo que representa esta fecha: el día que comenzamos una lucha por la igualdad; el día que reclamamos a México para los mexicanos.
Pero conforme fue acercándose la fecha, se fue alejando el interés de la gente por la misma, habiendo en prácticamente todos los estados de la República, una preocupación fundada por la inseguridad, no sólo por lo que pudiera pasar en los eventos programados, sino por los hechos de sangre que estaban a la orden del día, los cuales hacían que cada una de las secciones de los periódicos se asemejasen a la nota roja.
Tanta sangre había en los medios de Colima, que en los recién celebrados Encuentros por la seguridad, llegó a haber sugerencias, tanto de parte de las autoridades como de algunos empresarios, de censurar la información que se refiriera a la violencia, o esconderla entre las páginas de los periódicos, como si lo que les molestara no fuera en sí la violencia que asola nuestro estado, sino que la gente se enterase de ella.
El culto a la imagen, tanto de funcionarios públicos como de representantes populares, no es nada nuevo. Desde el sexenio pasado hemos venido siendo testigos de los actos de vanidad del gobierno del estado, con los múltiples premios y reconocimientos que no se veían reflejados en la realidad de los colimenses, sobre todo en los índices de seguridad, aunque las encuestas a modo indicaran otra cosa.
Día a día, los hechos delictivos producto de la ola de violencia que desencadenó la lucha contra el crimen organizado, acaparaban las ocho columnas de los principales periódicos de nuestro estado: balaceras, decapitados, mutilados y asesinatos a sangre fría, se convirtieron en la noticia cotidiana de este otrora pacífico estado, con lo que se acrecentaba el temor de los ciudadanos por nuevos atentados, los cuales se creía podrían alcanzar su momento cumbre en las esperadas celebraciones del bicentenario de la independencia de nuestro país, el único que alguna vez perteneció a la Corona española que festeja el principio de la separación y no su desenlace, el cual tendría lugar once años más tarde.
Evidentemente un incremento en la delincuencia pone de manifiesto una insuficiente impartición de la justicia de parte de nuestras autoridades, independientemente de las circunstancias que lo originen, por lo que cada noticia violenta que aparece en los medios evidencia una incapacidad de las mismas para combatir a la delincuencia.
No es de extrañar, por tanto, que en Colima como en la federación, se propusiera una nueva política respecto a la divulgación de la información, pretendiendo el gobierno interferir indirectamente en los medios masivos, para imponer una línea que vaya más acorde al México que desean mostrar aun y cuando no refleje en lo absoluto lo que los mexicanos estamos viviendo. Una negativa de alguno de ellos, podría desencadenar el descontento de las autoridades y, dependiendo de la entidad federativa, algún tipo de
represalia.
En Colima hemos tenido ejemplos recientes de este culto a la imagen, como también de los intentos por impedir que la ciudadanía se entere de lo que realmente está ocurriendo, a pesar de que los ciudadanos son testigos directos del aumento en la violencia, así sea porque ven pasar los aparatosos operativos de la Policía Judicial del Estado, o porque les toque recibir una bala de algún arma de grueso calibre a la salida de un centro de
diversión nocturna.
Hace poco, el Departamento de Estado de los Estados Unidos Americanos emitió una alerta por medio del Consulado de Guadalajara a los residentes estadounidenses y viajeros que pretendieran visitar ciertas entidades federativas entre las que se encontraba Colima. Tal noticia, que trascendió a un medio de difusión nacional, fue desmentida erróneamente por el encargado de comunicación social del Consulado de Guadalajara, presionado por su homólogo del gobierno de Colima, René González Chavez, sólo para ser confirmada por un nuevo comunicado emitido ahora por la Embajada de los Estados Unidos en México unos días después, a lo que el gobernador de Colima, Mario Anguiano Moreno, no le quedó de otra más que lamentar el hecho.
El 13 de septiembre de los corrientes, el Departamento de Estado de EUA volvió a sacar una nueva alerta donde advertía a los estadounidenses que quisieran viajar a Colima, que se trataba de un lugar de alto riesgo. Esta vez las autoridades colimenses guardaron silencio.
Por hechos como éste, así como por otros recientes, considero oportuno precisar que los medios de comunicación serios, entre los que se cuenta DIARIO DE COLIMA, tenemos la obligación de difundir información cierta y oportuna, para mantener a nuestros lectores al tanto de la realidad, ya sea de Colima como del resto del país y el mundo.
Tal obligación, no responde a caprichos personales, sino que obedece al compromiso de esta empresa con los colimenses a quienes nos debemos y servimos, pues estamos convencidos de que sólo una prensa libre es capaz de evidenciar la situación que vivimos y por tanto instar a los funcionarios y servidores públicos a realizar mejor su trabajo.
En DIARIO DE COLIMA creemos que una población informada es una población responsable, factor indispensable para una democracia participativa como la que aspiramos, y que sólo así seremos capaces de tomar las decisiones necesarias para un desarrollo integral de nuestra Nación.
Es imposible tapar el sol con un dedo, pues los hechos se hacen evidentes día a día, y la forma de acabar con la inseguridad y la violencia no es mediante la censura, ni mediante el culto a la imagen, sino a través de políticas públicas eficientes y una coordinación adecuada entre el estado y la federación.
En esta Casa Editora continuaremos informando de los sucesos tal y como ocurran, por el noble compromiso que tenemos de recuperar al pacífico Colima en el que alguna vez vivimos.
Por lo pronto, cierro esta columna parafraseando a Eurípides en su obra Las troyanas: Lamentémonos, que humea Colima.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 20 de septiembre de 2010

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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