Cinismo tributario


¡Felicidades, Daniela!

¿HA revisado las placas de su vehículo últimamente? ¿Les ha notado algo malo?, ¿están desteñidas, opacas, rayadas o con algún desperfecto que impida ver claramente el código alfanumérico que muestran? Si así lo fuera, estoy de acuerdo: su auto necesita nuevas placas, pero si éstas en general se encuentran en un buen estado, ¿por qué la población tendría que cambiarlas? La respuesta es muy sencilla: porque no hay dinero.
La razón por la cual el gobernador del estado y la bancada del PRI están promoviendo el doble golpe de la tenencia y el placazo es porque necesitan urgentemente alguna forma para hacerse de recursos, pues Mario Anguiano, a su escaso año de gobierno, está encontrando extremadamente difícil administrar la pobreza financiera que le dejaron.
Últimamente tanto él como los legisladores de su bancada han procurado explicar las bondades que brindarán tanto el cobro de la tenencia, como el reemplacamiento vehicular, y pretenden vender esta doble tributación como de interés público y para un beneficio común, mostrándose incluso magnánimos al decir que se subsidiará a aquellos que posean automotores con un precio menor a los 143 mil 500 pesos (IVA incluido), medida que, aunque finge favorecer a la población con menores recursos, no deja de ser demagógica.
Pero, por más benévolos que puedan presentarnos estos dos cobros, por más sensible que pueda parecer el mandatario, por más consciente que quiera verse al subsidiar a los más pobres, no podemos pasar por alto que el cobro de la tenencia es un impuesto injusto que ya fue eliminado en algunas entidades federativas como Querétaro, además que el reemplacamiento es completamente innecesario y arbitrario, mas hoy en día se vuelven imperiosos por la deuda de más de mil millones que dejó el (des)gobernador anterior, del mismo partido que el actual, a quien por alguna razón el hoy mandatario insiste en seguir protegiendo, como si le debiera el puesto a él y no a los ciudadanos colimenses.
Es una obligación ciudadana el pagar gravámenes, pues de ahí sale el dinero para solventar los gastos públicos, así como para pagar los sueldos de los propios funcionarios, legisladores y demás representantes populares (cuyas dietas son altas en comparación al salario mínimo), que por cierto gozan de cómodas prestaciones que también son cubiertas con el dinero del pueblo. Como nosotros, los ciudadanos comunes, pagamos ese dinero sin darnos cuenta en qué se gasta, una vez que el recurso sale de nuestros bolsillos lo dejamos de sentir como nuestro, importándole poco a la mayoría (hay a quienes sí nos interesa) si se está haciendo buen uso de esos fondos o no, si quien se encarga de administrar nuestra entidad se está enriqueciendo inexplicablemente o no, si nos están robando o no.
Pero ahora, la situación es diferente. Aunque nos intenten vender la idea de que el fin de estas tributaciones es para el beneficio público, la realidad es que su objetivo es meramente administrativo, y se vuelven necesarias por el pésimo trabajo de quien estuvo a la cabeza en el sexenio pasado, porque vació las arcas, dejando una deuda enorme, la cual evidentemente tendremos que saldar los colimenses.
Sin pretender entrar en la discusión de si Silverio Cavazos desfalcó o no al erario, la realidad es que gracias a éste el pasivo actual creció a niveles históricos, y ahora todos, o casi todos nosotros, debemos liquidarlo, y aunque se me hace justo que los que más tienen paguen más que los que menos poseen, no estoy de acuerdo en que unos y otros paguemos los platos rotos, sobre todo si hay una negativa del actual gobernador, así como de los legisladores priistas e incondicionales, de auditar las finanzas públicas y las fortunas de él y de sus colaboradores que se enriquecieron durante su mandato.
Por lo pronto, la aprobación del pago de la tenencia, así como del placazo, es evidencia contundente de que hace falta que los colimenses se involucren más en las decisiones gubernamentales, que hagan a un lado ese paternalismo al que nos ha acostumbrado el PRI (pues en Colima no hemos tenido otro partido en el poder), y tomen acción para evitar que sea el pueblo entero quien tenga que enmendar los errores de unos cuantos. Demostrar que hasta para el cinismo existe un límite y a éste ya han llegado.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 04 de octubre de 2010

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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