Alternativa contra la violencia


DEBIDO a razones de estudio, la mitad del año pasado y la mitad de éste estuve fuera del país, por ello no pude utilizar frecuentemente mi tarjeta de débito con la consecuencia de que ésta fue cancelada. En una ocasión que vine a visitar a mis padres, intenté cambiar algunos dólares en la ventanilla de un banco para tener algo de efectivo, encontrándome con la sorpresa de que no podía hacerlo a menos que tuviera abierta (y activa) una cuenta en el banco. Los únicos exentos de estas medidas eran los extranjeros, siempre y cuando pudieran comprobar su estatus migratorio mostrando su pasaporte.
Claro que en un principio esto me causó una molestia, pues necesitaba dinero y aquellas disposiciones me parecieron discriminatorias para los mexicanos, pero al reflexionar, comprendí que la razón de su implementación era para disminuir las transacciones originadas por la venta de narcóticos, así como para controlar al comercio informal y, por ende, la evasión fiscal, por lo que al final, tomando un largo suspiro, terminé por ajustarme a las nuevas medidas.
Inmediatamente después de los “Diálogos por la Seguridad” a los que convocó el presidente Felipe Calderón, las opiniones al respecto sobre la lucha contra el crimen organizado estaban divididas. Por un lado, se encontraban aquellos que justificaban la violencia, y por otro, quienes exigían estrategias alternas para combatir el tráfico de drogas, pero en algo en lo que todos coincidían era en que se debían buscar ideas creativas para atajar los negocios de las mafias, y así reducir los niveles de violencia en México.
En DIARIO DE COLIMA, como en muchos otros medios de comunicación, se había escrito y hablado sobre la necesidad de implementar nuevos candados a la economía para evitar el lavado de dinero. Resultaba sorprendente que a 4 años de gobierno, en una lucha incesante contra el hampa, donde Felipe Calderón se decía incansable y convencido de su actuar, no se tomara la iniciativa para establecer medidas que imposibilitaran, o por lo menos dificultaran, la circulación del dinero obtenido por medios ilícitos.
El 26 de agosto, quizás 4 años tarde, por fin el Ejecutivo federal propuso algunas disposiciones, donde entre otras cosas se pretende imposibilitar la adquisición de bienes inmuebles en efectivo, además de reducir las transacciones en dinero contante a un máximo de 100 mil pesos, con su “Estrategia nacional de prevención al lavado de dinero y combate al financiamiento al terrorismo”.
La iniciativa enviada al Congreso también incluye una acción penal contra los llamados “prestanombres”, con una sanción de hasta 15 años de prisión, aun cuando no hubieran estado enterados de la procedencia del dinero o bienes en cuestión. Dicha iniciativa pretende sancionar como graves las omisiones negligentes de quienes no tengan el cuidado suficiente para cerciorarse de la forma en cómo el dinero o los bienes fueron adquiridos, y que ayuden, así sea ingenuamente, a narcotraficantes, cabezas del crimen organizado y otros delincuentes, entre los que podrían estar algunos gobernantes y representantes populares.
Evidentemente, las reacciones no se hicieron esperar. Mientras que algunos alegan que la estrategia podría poner en riesgo la economía mexicana, otros sugieren que ciertas medidas son propias de regímenes autoritarios. En el segundo caso que menciono, estoy de acuerdo en que la acción podría de hecho ser demasiado severa para los particulares que indirectamente colaboren con los delincuentes, pues la propuesta incluye la figura de decomiso bajo la modalidad de bienes por valor equivalente, por medio de la cual se podría obligar a los ciudadanos o sociedades involucradas en el mencionado ilícito a pagar de su bolsa por los recursos asegurados que se hayan perdido, consumido, que no sea posible localizarlos, etc., además de que no se contempla la ignorancia o desconocimiento de los hechos ni siquiera como atenuante. Sería conveniente que el Legislativo modifique esta medida para evitar persecuciones de brujas innecesarias, pues aun cuando considero acertado vigilar que los delincuentes se encuentren imposibilitados para utilizar recursos mal habidos, volcarse contra los ciudadanos sería incorrecto.
Pero en la primera disposición estoy completamente de acuerdo. Si bien, como el mismo Presidente indicó, es posible que nuestros hábitos se vean modificados con tal iniciativa (en caso de ser aprobada), al transparentar las transacciones comerciales, impidiendo o dificultando a los narcotraficantes, delincuentes e incluso funcionarios públicos corruptos blanquear sus finanzas. Entiendo la preocupación de los corredores de bienes raíces o de los vendedores de autos sobre una afectación a la economía, pero considero que tal opinión es limitada y parcial, ya que si bien el dinero del narco podría ayudar a su bolsillo personal, las consecuencias a gran escala son abrumadoras, pues no sólo se pone en riesgo la vida y la seguridad de personas inocentes, sino que se alejan al turismo y las inversiones de empresas extranjeras, con lo que la economía en general disminuye.
La sociedad mexicana está preocupada por la escalada de violencia y tiene una percepción generalizada de que el Ejecutivo está perdiendo la guerra contra el crimen organizado, sin embargo, las mismas personas que hoy se quejan de tales reformas públicamente reconocen que no se le puede permitir ganar al narco, lo que en el fondo es un doble discurso que revela un trasfondo hipócrita, que no percibe en estas medidas una acción que coadyuvaría a evitar o disminuir el derramamiento de sangre que actualmente sufre México; una actitud que se compromete tan sólo de los dientes para afuera, que pareciera decir: “Sí, que se haga la justicia de Dios, pero en las vacas de mi compadre”.

Esta columna fue publicada en Diario de Colima el 6 de septiembre de 2010 http://www.diariodecolima.com/newpage/antercola.php?c=7026

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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Una respuesta a Alternativa contra la violencia

  1. RCF dijo:

    Aquí el precio de compra del dólar está por el suelo gracias a la enorme cantidad de dólares que circula en el país, mucho…muchísimo proveniente del lavado internacional de capitales.
    ¿En qué cabeza puede entrar que en un país con la renta de Costa Rica sea posible pagar un salario de US$ 50,000.00 mensuales a un entrenador de fútbol? ¿De cuáles patrocinios saldrá ese dinero?
    Mucho me temo que existe más lazos entre tu país y el mío que el mariachi, el tequila y el TLC…

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