Malos jueces


EL 28 de abril de este año, en su reporte “Víctimas Invisibles: Migrantes en movimiento en México”, Amnistía Internacional (AI) urgió a este país a tomar una acción urgente para detener el abuso al que estaban siendo sometidos los migrantes latinoamericanos que pasaban hacia los Estados Unidos, advirtiendo que la situación había escalado ya a una crisis de derechos humanos.
En su reporte, AI señala que los migrantes han sido víctimas de secuestro, violaciones y asesinato, donde aproximadamente el 60 por ciento de las mujeres y niñas inmigrantes sufren algún ataque de índole sexual.
Esta organización defensora de los derechos humanos enfatizó entonces que los indocumentados son “cazados” por bandas criminales –en ocasiones con la ayuda de funcionarios públicos– cuando intentan cruzar el territorio mexicano en busca del sueño americano al otro lado de nuestras fronteras, convirtiendo esta ruta en “la más peligrosa del mundo”.
Tan sólo el año pasado, cerca de 10 mil migrantes fueron secuestrados para pedir rescate por ellos, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Al ser entrevistados, la mitad de ellos dijeron que hubo oficiales públicos involucrados.
“Las autoridades mexicanas deben actuar para detener el abuso continuo de los migrantes, que son cazados por bandas criminales”, dijo AI en su informe, donde emitió una serie de recomendaciones al gobierno mexicano, como reformas legales para asegurar el acceso a la justicia de las víctimas, y el establecimiento de un grupo de trabajo federal para coordinar estas medidas.
Como especifiqué líneas arriba, esta recomendación se formuló el 28 de abril de este año, por lo que se puede inferir que el calvario que experimentan los centro y sudamericanos al cruzar el territorio nacional hacia los Estados Unidos no es algo nuevo. Diversos organismos religiosos, como la Pastoral de Movilidad Humana, han tratado de promocionar la investigación de los secuestros de latinoamericanos indocumentados, sin que hasta el momento hayan tenido alguna respuesta por parte de las autoridades. Esta misma asociación católica había reportado el plagio de nueve mil migrantes en 2007, los cuales se investigaron por órdenes del presidente Felipe Calderón, pero después fueron minimizados por no tener fundamentos “científicos”.
Sin embargo, después de ser enfrentado ante la opinión pública internacional por el espantoso descubrimiento de los 72 migrantes centro y sudamericanos asesinados en Tamaulipas, Calderón responsabiliza al grupo delictivo de Los Zetas, afirmando que fue una consecuencia de la guerra que sostiene el noveno cártel con el del Golfo.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, consideró que la falta de una política migratoria en esa zona fue lo que realmente originó este homicidio múltiple, y añadió: “La delincuencia organizada sólo es la cereza sobre el pastel, claro que estando indefensos cualquiera abusa de ellos, pero no son los primeros, esto es mucho más violento y ostentoso, hay un rato largo que abusan las autoridades mexicanas”.
Hace 5 días, AI expresó en un informe “el fracaso de las autoridades federales y estatales de México de implementar medidas efectivas para prevenir y castigar los miles de secuestros, asesinatos y violaciones de migrantes irregulares a manos de los grupos criminales. Estos grupos a menudo operan con la complicidad o aquiescencia de funcionarios públicos”.
Lo ocurrido el lunes de la semana pasada es indignante para todos aquellos que observaron a los 72 cadáveres, encimados unos con otro, en una total falta de respeto a la vida humana, que recuerda un poco –y guardando las proporciones– a las fotografías de los judíos exterminados en los campos de concentración alemanes. Pero lo que considero personalmente mucho más irritante es que se necesitaron estas imágenes para que el gobierno federal mostrara su interés, no sólo en coordinar esfuerzos con otros niveles de gobierno, para identificar a las víctimas y buscar a los culpables, sino en proteger la integridad de los migrantes de paso a los Estados Unidos, que por su miedo o desconocimiento de la ley son presa fácil de estos criminales.
Siento ahora vergüenza ajena cuando leo las declaraciones del presidente Calderón y de otros diputados, senadores y funcionarios públicos reclamándole a los legisladores y gobernadores estadunidenses lo injusto de la Ley Arizona, cuando en nuestro propio país se cometen actos innombrables, mucho peores de los que sufren nuestros paisanos en la nación vecina. Con qué cara, me pregunto, podrán ahora las autoridades defender los derechos humanos de los mexicanos indocumentados en los Estados Unidos, cuando México se ha convertido en la tumba de muchos que, como ellos, esperaban encontrar un futuro más prometedor. Quizás ahora podrán analizar con mayor detenimiento aquella frase que reza: “El buen juez por su casa empieza”, y buscar un poco más de congruencia entre el discurso y la acción.

Ésta columna fue publicada en Diario de Colima el 30 de agosto de 2010: http://www.diariodecolima.com/newpage/antercola.php?c=6947

Acerca de Patricia Sanchez-Espinosa

Licenciada en Derecho y periodista de profesión. Actualmente soy la Subdirectora General de Diario de Colima, el periódico de más circulación en la entidad. Cuento con estudios de maestría en Género y Construcción de la Paz en la UNiversidad para la Paz de la ONU.
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4 respuestas a Malos jueces

  1. Del dijo:

    Recuerdo hace muchos años cuando una amiga Ecuatoriana me contó lo que ella y su hermanito pasaron para llegar a USA, todos los meses, el peligro, su experiencia me abrió los ojos ante lo que pasan los centro y sudamericanos para poder lograr el “sueño americano”…

    Me da pena saber que en México suceden estas cosas…

  2. RCF dijo:

    Desgraciadamente solo vemos una cara de la moneda, el drama del sobreviviente, el horror de una masacre injustificada y los argumentos fáciles de gobierno federal.
    Pero no se toma en cuenta la pobreza y las causas profundas de las migraciones ilegales y de la existencia de grupos paramilitares ligados al narcotráfico no sólo en México, también en América Latina.
    Cuando se inicie a hablar de la disolución de las clase media de los países latinoamericanos que era la que sostenia las democracias y el nivel de vida, cuando se comienze a hablar de hedonismo social, cuando se cuestione el efecto de los medios de comunicación que transmiten series de televisión que muestran estilos de vida imposibles de lograr para la inmensa mayoría que deseosa de alcanzarlos se involucra en el mundo del dinero fácil.
    Cuando políticamente, en la región (y valga para el resto del mundo) se acepte el problema, se podrá hablar de buscar soluciones, antes no….

    • Estoy completamente de acuerdo contigo Ronald, de hecho hace unas semanas toqué ese tema en una de mis columnas. En un país marcado por las desigualdades sociales, en donde la movilidad social es practicamente imposible, el crimen organizado vino a darle poder a quienes habían sido sometidos durante siglos.

      • RCF dijo:

        Siempre te leo.
        Aquí vivimos un proceso de desaparición de la clase media (que es la que siempre le ha dado estabilidad al país) al ritmo de la insolvencia…el dólar lo tenemos en el piso por la enorme cantidad de capitales de blanqueo que entran y que oficialmente no se dice nada…

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